Wilson tenía cinco meses cuando llegó al Ejército y de inmediato comenzó a entrenar. Estos perros conforman un comando de apoyo en operaciones de búsqueda y rescate, acompañan a militares en misiones contra grupos ilegales y de lucha contra el narcotráfico, es decir, son soldados que merecen el respaldo y el cuidado de su equipo humano.
Y por esta filosofía es que la segunda parte de la Operación Esperanza está en marcha en la selva amazónica, porque luego de 40 días de búsqueda finalmente el país celebró el rescate de Lesly, Soleiny, Tien y Cristín –cuatro niños indígenas que se perdieron entre el Guaviare y Caquetá–, pero falta uno. Aún no aparece Wilson, el pastor belga que estuvo por varios días acompañando los operativos de búsqueda de los menores.
“Un comando nunca deja a nadie atrás”, dicen los uniformados que buscan a Wilson.
¿Dónde se hizo soldado este perro, que para muchos es un héroe?
Su formación empezó cuando tenía cinco meses en la Escuela de Ingenieros del Ejército –en Bogotá–, allí desarrolló sus sentidos al punto de convertirse en un oficial más.
“En la escuela se cuenta con especialidades como las de búsqueda y rescate, rastreo e intervención, desminado humanitario, seguridad en instalaciones, explosivos y búsqueda de sustancias explosivas o narcóticas”, afirmó en diálogo con Colprensa el teniente coronel Juan Camilo Vera Garzón, director de la Escuela de Ingenieros Militares.
A este lugar, como se vio tras un recorrido hecho por la Escuela, entran cuatro razas de perros para ser entrenadas en estas labores y cada una tiene capacidades distintas y útiles para los escenarios de riesgo en los que participan. Se trata de pastor belga, labrador, golden retriever y border collie.
En el caso de Wilson, de acuerdo con la Escuela, su raza es pastor belga malinois, y su especialidad es rastreo e intervención.
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“Fue entrenado y capacitado durante 14 meses para esas operaciones especiales que cumple el Ejército Nacional”, enfatizó el cabo primero Cristian Velandia Gutiérrez.
Pero, en todo caso, existen 18 centros de entrenamiento canino a nivel nacional operados por las Fuerzas Militares. Y la Escuela de Ingenieros es la única del país que tiene la capacidad de entrenar perros en todas las especialidades.
El entrenamiento para rastreo, como el que recibió Wilson, depende, entre muchas otras cosas, del olfato y la orientación de los perros.
“Por medio de una prenda de referencia, a nuestro perro le damos a oler y él ubica el rastro a diferentes distancias. Está basado en rastrear y ubicar”, expresó el soldado profesional Elvis Porras.
Según este uniformado, quien conoció a Wilson y su entrenamiento, ese canino se destaca por su energía, su carácter y el buen vínculo que tenía con guía.
A los perros los mueven en escenarios que simulan desde campos minados hasta zonas de desastre, con el fin de que su entrenamiento los prepare para las salidas a terreno. Incluso, imitan espacios de altura para que puedan sentir cómo son las bajadas desde helicópteros cuando llegan a zonas selváticas.
Eso sí, como a todo uniformado que se prepara para defender su institución, los mueven en horarios específicos durante el día y en los ratos libres los dejan ser lo que son: perros.
De hecho, este fin de semana –en sus redes– las Fuerzas Militares publicaron imágenes de los 70 uniformados que aún buscan Wilson. “Este héroe que contribuyó al rescate de los niños el 9 de junio debe volver con su familia de comandos”, fue su mensaje.