Si el visionario Gonzalo Mejía —promotor hace un siglo de la vía al mar— recorriera hoy las autopistas que conectan Medellín con Urabá, vería con orgullo su sueño hecho realidad. Sin embargo, al transitar por el deteriorado tramo Necoclí–San Juan de Urabá, que está a cargo del Invías, constataría con frustración y hasta se moriría otra vez de la tristeza de ver que este corredor sigue en condiciones críticas, a pesar de las millonarias inversiones que figuran en el papel.
No es exageración afirmar que esta es una de las carreteras en peores condiciones a cargo del Invías en Antioquia. O sino, pregúntenle a los camioneros de la zona que la tienen que padecer. Tampoco es exageranción decir que la carretera de casi 61 kilómetros presenta cráteres tan grandes como para que un camión quepa entero en ellos.
La mejor descripción de la vía es que da la sensación de estar atravesando algún frente de la guerra en Ucrania en vez de una zona bananera del Urabá.
Dada la topografía del terreno a veces es imposible no caer en los huecos, pues aparecen de sopetón, sin aviso. Y cuando llueve el asunto es peor.
Solo el golpe seco que recorre todo el cuerpo da cuenta de que se ha caído en un “bache”. De ahí es rezar para que el impacto no haya afectado el vehículo en esta vía que para colmo de males carece de buena iluminación.
En el caso de los camiones, caer en uno de estas trampas es casi sinónimo de botar la carga o romper un eje. Y ni de las ambulancias que llevan pacientes se compadece esta vía pues a raíz del bamboleo sufrido, seguramente estos lleguen peor de lo que salieron del hospital.
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En el sector Cruces de Damaquiel, uno de los baches se tragó hasta “el policía acostado” que allí había. Por ironías de la vida, la señal de tránsito que anunciaba el resalto sigue ahí, inmarcesible, como muestra de la “presencia” del Invías. Otra de las macondianas escenas del corredor es que ya llegando al casco urbano de San Juan hay maquinaria amarilla perfectamente capaz de solucionar los estragos viales. Pero allí está, paquidérmica, bajo el sol de la zona.
Obras fueron flor de un día
En San Juan de Urabá el deterioro vial no solo genera molestia, también alimenta una profunda sensación de abandono estatal. Habitantes y comerciantes aseguran que, pese a los abultados recursos, durante años el mantenimiento del corredor se limitó a intervenciones superficiales que desaparecían rápidamente.
“Venían los contratistas del Invías y le pasaban en verano una máquina pa’ hacer cualquier cosita. Como los contratos iban hasta Puerto Rey, posiblemente priorizaban otras zonas donde tenían intereses y a este le daban un poquito”, relató un líder comunal.
La inconformidad empezó a crecer entre 2020 y 2021, cuando distintos sectores sanjuaneros comenzaron a organizar protestas y bloqueos para exigir soluciones definitivas. Esas presiones derivaron en nuevas asignaciones presupuestales por parte del Invías. Sin embargo, para quienes recorren a diario la trocha, las millonarias cifras contrastan con el estado de la carretera.
“Esos temas de perfilado para una zona como esta, con tanto carro y tanta lluvia, son flor de un día”, dijo otro líder.
La comunidad sostiene que el cansancio frente a la falta de soluciones llevó incluso a algunos comerciantes a contemplar la posibilidad de intervenir por cuenta propia ciertos tramos. “Le íbamos a hacer al menos una nivelada, pero cuando el Invías supo, ahí mismo dijeron que no, como siempre”.
¿Qué dice el Invías?
Consultado por este diario, el Invías confirmó que el corredor Necoclí–Arboletes sí se encuentra actualmente a su cargo. Ahora, sobre el tema de las obras allí, dijo que entre 2021 y 2026 ha destinado recursos que a vuelo de pajaro sumarían casi $43.500 millones para la intervención de este corredor.
Invías dijo que por ejemplo, en 2021 se suscribió el Contrato 1575-2021 para el mantenimiento y rehabilitación de vías en el Golfo de Morrosquillo, incluyendo el corredor Necoclí–Arboletes–Puerto Rey, adjudicado al Consorcio Palmeras, por $20.722 millones.
Invías también dijo que posteriormente, en 2023, celebró el Contrato 2548-2023 para reparar y mantener el tramo Necoclí –Arboletes. El contrato fue adjudicado al Consorcio BIC, por $13.278 millones y una interventoría de $1.351 millones.
Las dudas de la Contraloría
Pese al “parte de tranquilidad” dado por el Invías, la Contraloría General de la República desde 2025 le viene poniendo la lupa a las inversiones en esta “trocha”, sobre todo al Contrato 1575 de 2021 entre el Invías y Palmeras; pues si bien la obra inició el 25 de octubre de 2021, tras tres prórrogas y dos suspensiones, la fecha de terminación quedó para el 31 de diciembre de 2022 ya que la obra no iba ni en 10% luego de 14 meses.
Según la Contraloría, el contrato tuvo serias irregularidades entre ellas que el Invías entregó estudios previos con plazos considerados insuficientes y técnicamente inviables para la magnitud de las obras. Además, de pagos por $224 millones en trabajos que quedaron inconclusos. Al finalizar el plazo contractual, lo hecho por Palmeras apenas llegaba al 9,27%. Asimismo, Palmeras se habría quedado con $3.639 millones del anticipo de casi $4.260 millones. Y aunque el contrato luego fue cedido a la firma HB Ingeniería SAS en octubre de 2022, para intentar recuperar el atraso de la obra, HB tampoco logró habilitar la vía, según la Contraloría.
Ahora, sobre el 2548 de 2023, la Contraloría aclaró que este contrato fue por apenas casi un kilómetro de la vía y no por todos los más de 60 kilómetros. La obra arrancó en octubre de 2023 y culminó en noviembre 2024, o sea más de un año para el trecho.
Y sobre el contrato 4089 de 2024, la Contraloría señaló que si bien comenzó obras el 25 de noviembre de 2024 y estaas debían finalizar en julio de 2025, con corte a septiembre de 2025 apenas iba el 29% de ejecución frente a un avance esperado del 62%, teniendo como uno de los puntos más atrasados el corredor Necoclí–San Juan. Y, tras la visita de EL COLOMBIANO a la zona, dicho porcentaje se mantendría.
Para rematar, sobre el contrato 4089 hay otra polémica, pues sobre la vía que conecta a los dos municipios urabaenses se hallaba una pancarta informativa con las especificaciones de este contrato y su fecha culminación en julio de 2025. Sin embargo, en marzo pasado, “misteriosamente” los datos del monto y la fecha fueron tapados de la pancarta para aparentemente despistar a los urabaenses.
¿Obra por menos plata?
Invías se defendió argumentando que el Contrato 4089 sigue ejecutándose y gracias a él se “adelantaron intervenciones de rehabilitación“ en Cruces de Damaquiel y Balsillas, pese a que en terreno estos sectores siguen en mal estado.
“Inicialmente, las actividades previstas tenían cronograma hasta enero; pero las afectaciones derivadas por las lluvias y las emergencias viales en el corredor obligaron a utilizar este mismo contrato para atender las contingencias presentadas”, añadió la entidad.
Por último, Invías dijo que en septiembre de 2025 puso más plata para rehabilitar la Ruta Necoclí–Puerto Rey, incluyendo las variantes Arboletes y Mellitos con un contrato aprobado por $109.545 millones.
La cuestión es que el pasado 5 de marzo, el Ministerio de Transporte aseguró que se encontraba en la etapa final de adjudicación del contrato para intervenir estos mismos corredores pero con una inversión de $133.382 millones. Es decir, $24.000 millones más que los mencionados por el Invías.
Siendo así las cosas, y viniendo la información de dos carteras del alto gobierno de Gustavo Petro, quedan dos preguntas sobre este nuevo contrato: ¿por qué la diferencia en valores? y ¿Cuándo finalmente terminará el suplicio de los sanjuaneros, los habitantes del Urabá y los transportadores que día a día tienen que padecer esta maldita trocha?