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Antioquia | PUBLICADO EL 18 marzo 2022

¡Qué nota! Con videojuegos aprenden matemáticas en este colegio paisa

Cerca de 2.000 estudiantes del San José de Las Vegas juegan mientras aprenden. Conozca su salón “gamer”.

  • Seis estudiantes reciben inducción por parte de uno de sus profesores. Aunque muestran su preferencia por los videojuegos de fútbol, el abanico es más variado. FOTOS carlos velásquez
    Seis estudiantes reciben inducción por parte de uno de sus profesores. Aunque muestran su preferencia por los videojuegos de fútbol, el abanico es más variado. FOTOS carlos velásquez
  • Calcular áreas, perímetros y ángulos son algunos de los frentes que se pueden explorar desde las clases de física y matemáticas.
    Calcular áreas, perímetros y ángulos son algunos de los frentes que se pueden explorar desde las clases de física y matemáticas.
  • Seis estudiantes reciben inducción por parte de uno de sus profesores. Aunque muestran su preferencia por los videojuegos de fútbol, el abanico es más variado. FOTOS carlos velásquez
    Seis estudiantes reciben inducción por parte de uno de sus profesores. Aunque muestran su preferencia por los videojuegos de fútbol, el abanico es más variado. FOTOS carlos velásquez
  • Calcular áreas, perímetros y ángulos son algunos de los frentes que se pueden explorar desde las clases de física y matemáticas.
    Calcular áreas, perímetros y ángulos son algunos de los frentes que se pueden explorar desde las clases de física y matemáticas.
Por edison ferney henao h.

¿Y un videojuego si sirve para aprender? ¿No es solo una forma de divertirse? “¡Yo aprendí la hipotenusa en Minecraft! Con eso le digo todo”. La pregunta puede venir de cualquier desprevenido que vea cómo un puñado de estudiantes se reúne en una sala en torno a pantallas y controles mientras recibe clase. La respuesta es de Mateo Marín, un estudiante del San José de Las Vegas, sede El Retiro, colegio que estrenó hace una semana un aula “gamer” para aprender.

El espacio aloja hasta 30 estudiantes y parece traído del futuro. En medio de cuatro pantallas gigantes, de 68 pulgadas, y 12 más, con tamaño de escritorio, estudiantes de todos los niveles pueden entrenarse en matemáticas, física, sociales, tecnología e inglés. Sobre sillas de última generación, y en medio de luces color neón, unos dan indicaciones, otros señalan con vehemencia y unos cuantos ponen en acción esa amalgama de consejos, de los que también participa un profesor.

“¿Quién soy yo? Yo soy el azul. Y yo el amarillo... Nooo. Vos sos de mi equipo. Vení: equilibremos mejor. Pásame el control, y te muestro cómo es”. El cruce de palabras proviene de una de las estaciones de la sala. Hay allí seis estudiantes jugando Fifa. Todos de azul oscuro, color del uniforme del colegio, pero divididos en dos selecciones. Tratan de ganar una partida recreada en la pantalla.

Ante la imagen, insistiría un visitante que llegue por primera vez a la institución, “¿qué aprenden esos muchachos mientras juegan un videojuego de fútbol?”. Manuela Segura, de grado quinto, responde, sin despegar la mirada de su control: “Aprendo que también las niñas podemos jugar este deporte, y que no siempre puedo ganar”.

Más específicos son Jerónimo Álvarez y Sebastián Velásquez, de grado octavo. En conjunto sueltan respuestas: se aprende sobre equipos y países; sobre las estrategias que se usan en campo para anotar un gol; sobre compañerismo y cómo cumplir metas. “Se necesita apoyo. Siempre conversamos todo”, acota uno, mientras el otro le hace el quite a su oponente en cancha.

¡Hasta matemáticas!

Fifa no es el único programa al que apelan los estudiantes en el salón “gamer” del San José. Mateo, quien aprendió la hipotenusa en Minecraft, cuenta que con este también pueden ejercitarse los tiempos de reacción, programación, geometría y diseño.

Su relato lo confirma Angyer Díaz, profesora de matemáticas y física, quien explica que este y otros videojuegos pueden vincularse a trabajos con áreas, perímetros, porcentajes y fracciones. The Legend of Zelda, por ejemplo, ayuda a recrear espacios para aprender sobre física e identificar errores de programación.

“El juego usa vectores cuando uno va a dar golpes, derribar o hacer construcciones, y eso se puede analizar con los muchachos”. Fenómenos físicos como la sustentación en globo, que es aerodinámica, también se pueden explorar con esta iniciativa.

¿Cuánto calor o potencia se necesitan para lograr la sustentación? o ¿qué ángulo necesito para hacer determinado lanzamiento, movimiento o repetición? Son algunas de las preguntas que prepara la profesora Angyer para sus estudiantes. “Les enseñamos que lo que hacen en el juego por repetición suele responder a principios físicos que no identifican normalmente”.

El proyecto apenas despega. Además de la inversión que casi llega a los $400 millones, los profesores ajustan actualmente sus mallas curriculares para sacar el mayor provecho. La idea es consolidar juegos y estrategias por curso para que estos se conviertan en extensión de la formación de más de 2.000 estudiantes, y no en una escapatoria de las clases convencionales.

Por el momento, cerca de 20 estudiantes no paran de jugar. Se turnan, esperan, lamentan pérdidas y celebran. Y aunque reconocen que un salón como el que estrenan no es indispensable, expresan que les gustaría que el mismo chance lo tuvieran en otros colegios. Porque, así genere dudas, los videojuegos sí sirven para aprender

Contexto de la Noticia

Paréntesis los equipos de la sala “gamer”

La composición técnica de la sala no es menor. Con orgullo, al ser también un apasionado por los videojuegos, Óscar Mauricio Ortiz, profesor de inglés y tecnología, la describe. En la estación uno hay un Play Station 5, propio para los juegos de interacción, construcción e instrucciones. En la dos se habilitó un panel de computadores más cercanos a juegos de educación, diseño, arquitectura y creación. Y en la tres, un Xbox de última generación se ajusta a todas las necesidades, según el profesor.

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