Por estos días, las urgencias se han visto congestionadas por la llegada de pacientes con enfermedades crónicas, que abandonaron sus controles por miedo a la pandemia y a acercarse a los centros de salud para sus tratamientos de primer y segundo nivel. Están llegando descompensados, situación que, en algunos casos, los lleva a la alta complejidad de las UCI.
Esta situación se presenta, por ejemplo, en el Hospital General de Medellín. “Se ha visto un incremento por pacientes crónicos que han dejado de consultar por miedo al contagio. Esto se ve reflejado en un incremento de uso de unidades de cuidados intensivos. Se tienen destinadas, en este momento, 40 camas UCI, las cuales se encuentran, los últimos 20 días con una ocupación superior a 95 %”, indicó María del Pilar Duque, subgerente de procesos asistenciales. Detalló que se han presentado pacientes con accidentes cerebro-vasculares, hipertensos con descompensación, igual que personas con diabetes y patologías coronarias.
Un escenario similar se ha vivido en el Hospital San Vicente Fundación en Medellín. “La situación de criticidad de disponibilidad de unidades de cuidados intensivos en Antioquia no solamente está dada por la situación de la pandemia y sus complicaciones”, enfatizó la jefe de urgencias, María Clara Mendoza, quien reportó que el 46 % de las camas están ocupadas por pacientes covid, pero en el porcentaje restante están agudos y crónicos descompensados. Esto hasta inicios de septiembre.
Hasta finales de octubre, en la Clínica León XIII se tenía que esperar cama hasta por tres días por la ocupación del 130 % en algunas ocasiones. Esto se debió a la cantidad de pacientes crónicos que llegaron descompensados.
Y aunque ya lograron controlar la situación, la IPS Universitaria, que administra y opera la institución, hace un llamado porque la situación puede repetirse. “A esos pacientes no les ha faltado nada, han tenido consulta y sus medicamentos a domicilio”, explicó Marta Cecilia Ramírez, directora de la IPS Universitaria. Esa atención aumentó los costos porque antes dispensaban medicamentos solo a los cerca de 1.700 pacientes que se atienden regularmente en casa. Los ambulatorios se acercaban a la sede y esto garantizó que siguieran sus controles al pie de la letra y mantuvieran su salud estable. Además, aseguró que volcaron sus esfuerzos también a la telemedicina. De las 101 habilitadas para el servicio, solo quedan 3 camas libres.
Claves para tener en cuenta
Diana Angulo, médica de Atención Domiciliaria de la IPS Universitaria, programa que atiende a pacientes pluripatológicos y crónicos, explicó que el suspender los tratamientos, en cualquier caso, es grave pero especialmente en adultos mayores, ya que es más difícil que se den cuenta a tiempo de los cambios en la salud. Por esta razón, dependen del soporte que tengan.
Importante: continuar con la terapia farmacológica, atendiendo la prescripción médica; asistir a controles en sus programas y unidades especiales; tener buenos hábitos de vida y un soporte emocional para evitar caer en la ansiedad y en el temor.
“Todas las enfermedades crónicas conllevan alto riesgo. Sin embargo, la más delicada es la diabetes, que va unida a otras complicaciones como la enfermedad renal crónica, la hipertensión arterial. Son las enfermedades que más descompensan”, explicó Angulo.
También deben cuidarse los pacientes con fallas cardíacas, los que asisten a las unidades de hematología y oncología, al igual que quienes sufren de obesidad. A excepción de los oncológicos, una descompensación grave puede hacer que se llegue a una UCI.
Las instituciones hacen un llamado a los pacientes para que se comuniquen con sus programas y no suspendan controles, pero también a las aseguradoras para que hagan una búsqueda activa de estos pacientes y ofrezcan alternativas en la atención.