Pasar el río era aterrador: se hacía por un puente de tablas de tapia, por las que se alcanzaba a ver, si el coraje lo permitía, el brioso paso del agua que choca con violencia contra las piedras. Cada día, los campesinos de la vereda El Limón, del municipio de Nariño, Oriente antioqueño, tenían que atravesar la precaria estructura para comunicarse con otras poblaciones y movilizar sus productos.
Pero la suerte cambió. El director del Dapard, Jaime Enrique Gómez, estuvo este miércoles 18 de noviembre en la inauguración de un puente seguro que reemplazó al anterior. El de tablas había sido construido en 2017, luego de que una avenida torrencial se llevara el existente.
El de madera fue una solución temporal que se había convertido en permanente. La nueva estructura se hizo en el marco del proyecto Caminos para la Vida, que desarrollan en conjunto el Dapard, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Fundación Puentes de la Esperanza. “Buscamos, de una forma segura, garantizar el paso seguro de las personas que habitan cerca de quebradas y río”, expresó Gómez.
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El funcionario añadió que era común que las cargas de los campesinos, principalmente café y panela, se perdieran por crecientes del río o se mojaran. “Es una alegría hacer entrega de este puente seguro para la comunidad”, concluyó.
El alcalde de Nariño, John Fredy Cifuentes, precisó que unas 200 familias se beneficiarán de la nueva estructura. “El sueño de tener un medio seguro para transformarse se hizo realidad”, declaró el mandatario local.