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‘Herencia’ del narco: 200 hipopótamos ya salieron de Antioquia y conquistan cuatro departamentos

Aparte del avistamiento de tres hipopótamos sobre la vía Medellín-Bogotá, en vísperas de Semana Santa, por los mismos días, en Barrancabermeja, otro se atravesó en carrilera del tren que lleva carga entre La Dorada y Santa Marta. Estos gigantes han recorrido hasta más de 300 kms desde Nápoles.

  • Hace una semana un hipopótamo cruzó por la carrilera del tren que lleva carga entre La Dorada y Santa Marta. FOTO CORTESÍA
    Hace una semana un hipopótamo cruzó por la carrilera del tren que lleva carga entre La Dorada y Santa Marta. FOTO CORTESÍA
hace 4 horas
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Un día es el video de tres hipopótamos, de noche, a un lado de una de las vías más importantes del país. En otra ocasión es el registro de otro que yace patas arriba tras morir en un choque con un camión en ese mismo carreteable. Varias veces se han escuchado igualmente quejas de campesinos por el daño a sus cultivos.

En otras han sido ejemplares de esta misma especie que intimidan a gente con sus fauces abiertas en bisagra para exhibir amenazantes sus colmillos; y en fin, cada vez son más los incidentes que involucran a estos animales originarios de África e introducidos por el capo Pablo Escobar hace 45 años a territorio colombiano.

No solo las escenas se van haciendo más constantes en las cercanías de la emblemática extensión que sirvió como fortaleza de quien fuera el hombre más buscado del mundo, sino que estos paquidermos se han extendido hasta alcanzar hoy porciones de cuatro departamentos.

De a pocos y silenciosamente han colonizado praderas y pantanos siguiendo el curso del río Magdalena y metiéndose por cualquier recodo donde encuentran las cantidades exorbitantes de comida necesarias para mantenerse.

Estos visitantes que no fueron invitados han invadido la cotidianidad de los colombianos. El último caso conocido que generó pánico fue la aparición de tres hipopótamos caminando sin afanes, como Pedro por su casa, por el borde de la autopista Medellín-Bogotá, cerca de Nápoles, el fin de semana del pasado 28 y 29 de marzo.

El hecho alarmó, sobre todo por haberse presentado en vísperas de la Semana Santa, cuando miles de carros transitan entre las dos principales capitales colombianas y por tanto podrían estar expuestos a que se ocasione un accidente de consecuencias fatales al paso por el carreteable de los hipopótamos que miden 5 metros de largo cuando están adultos y pesan entre 2.000 y 3.000 kilos o hasta mucho más.

De hecho, el episodio trajo el recuerdo de lo sucedido el 11 de abril de 2023, hace exactamente tres años, cuando un camión que circulaba en horario nocturno por Doradal no alcanzó a reaccionar y embistió a un ejemplar que deambulaba a lo largo de la vía. Se trataba de uno de los machos adultos que había sido previamente esterilizado con el fin de controlar la proliferación de la especie invasora.

David Echeverri, jefe de Biodiversidad de Cornare, recuerda que, por fortuna, los profesionales de la corporación estaban cerca y actuaron pidiendo prestado un carro tipo cama baja para levantar el animal del pavimento y llevarlo hasta una finca de la zona en la que pudieron identificar al individuo y enterrarlo.

El experto no se extraña de lo que sucedió en los últimos días, pues ya se volvió más que común que los hipopótamos atraviesen la autopista Medellín-Bogotá. En especial ello suele ocurrir en dos cruces principales: uno son las cercanías a la entrada del parque Nápoles y otro queda en el sitio Santiago del Río, que es reconocido como un famoso paradero en el que paran muchos viajeros a tomar caldo de pescado antes de seguir hacia el puente que atraviesa el río Magdalena.

“Ahí hay unos grupitos que pasan a buscar comida, pues es una ruta que ya tienen definida”, apuntó el biólogo.

La amenaza de las bestias agrava el riesgo ya de por sí alto de que los conductores sufran accidentes debido a la cantidad de cráteres presentes en el asfalto y que han sido causa de muchas otras muertes, por las cuales se han originado protestas hasta con bloqueos para el cobro de los peajes que quedan entre El Santuario y Doradal.

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Si en aquella ocasión el conductor del camión sufrió lesiones, aunque no graves, la pregunta es qué hubiera pasado si en vez de un camión el golpetazo hubiera sido con un auto más liviano o con una motocicleta. No obstante no hay ninguna señalización que advierta que hay que tener precaución.

Según Echeverri, la corporación autónoma ha realizado talleres con las comunidades en los que se hace la alerta.

La otra dificultad de los vecinos del lugar por donde se inició la introducción de los hipopótamos en Colombia es el daño de los cercos en las fincas, algo que han tratado de mitigar los efectos sugiriéndoles a los propietarios que instalen cercas eléctricas; no obstante, con esa envergadura que poseen y con la piel que asemeja a una caparazón, los animales han resistido el voltaje; pero también se ha comprobado que muchos resultan más inteligentes y burlan la medida metiéndose por debajo de las alambradas.

¿Autocontrol demográfico?

En enero pasado otro episodio desconcertó en un principio a los biólogos de Cornare y fue el hallazgo de un hipopótamo muerto, cuyo cuerpo estaba puesto patas arriba, igual que el anterior, y en estado de descomposición, en un lago, en un predio que años atrás había pertenecido a la hacienda que fue de Escobar y que hoy día, en buena parte es un parque temático.

Muy pronto descartaron que en la muerte del animal que apareció flotando cerca de una especie de islote que forma el río Magdalena en la zona de Río Claro Cocorná Sur, ya en jurisdicción de Boyacá, hubieran intervenido personas, siendo la hipótesis más probable que el fallecimiento del paquidermo adolescente fuera en medio de un combate cuerpo a cuerpo por establecer el dominio territorial entre congéneres. Lo que llevó a pensar en esa como la más probable posibilidad fue que en el mismo lago había una hembra en celo y varios machos en una faena de apareamiento. La otra posibilidad que explicó entonces Echeverri es que se haya producido una enfermedad o un virus que condujera a la muerte de la bestia. Desafortunadamente el avanzado estado de depredación que padecía no permitió hacer la necropsia para determinar con seguridad las causas del fallecimiento.

Los testimonios de habitantes de Puerto Triunfo dan cuenta de la muerte de por lo menos cuatro de estos hipopótamos en peleas desde 2024 y los fallecidos podrían ser más a juzgar por otros relatos de labriegos que habrían matado a otros y los enterraron por su propia cuenta sin reportarlos.

La invasión no se detiene

Pero tomando el total de casos, se nota el desequilibrio demográfico, comparando los decesos con la cantidad de nacimientos. La sorprendente adaptabilidad de los hipopótamos al clima y las condiciones ambientales del Magdalena Medio ha permitido que de las tres hembras y un macho que llegaron al país en 1981 introducidos por Escobar desde un zoológico en Estados Unidos, hoy sean por lo menos 200 y que ya estén en territorios de Antioquia, Santander, Boyacá y Bolívar, lo cual refleja un crecimiento exponencial. Ello hace que los contactos con personas sean más frecuentes y que los daños se hagan más notorios, si se tiene en cuenta que cada animal consume, dependiendo de su tamaño, entre 150 y 450 kilos de vegetación al día y en proporción a eso genera cantidades exorbitantes de materia fecal que daña las fuentes de agua y le cambia la consistencia al terreno, pero además ahuyenta a otras especies nativas.

A ello ayuda que no tengan depredadores conocidos por estas latitudes y la mediocre actuación del Estado para controlar una especie foránea que está amenazando los ecosistemas y generando cambios tan drásticos en el entorno que no existen antecedentes relacionados con ninguna otra especie.

El historial de los incidentes que los involucran viene desde finales de la década de 1990, pues tras la muerte del capo en diciembre de 1993, Nápoles quedó temporalmente al garete, dejando el zoológico que conformó el narco a la deriva y a los exóticos animales a su libre albedrío. A finales de esa misma década y comienzos de la siguiente comenzaron las primeras noticias de las excursiones de los hipopótamos por fuera del amplio perímetro de la hacienda, siguiendo el curso del río Magdalena, dañando cercas y cultivos; matando ganado y asustando campesinos. Igualmente se hacía el relato de pescadores aterrorizados que se topaban en sus faenas a estos animales que también son denominados como caballos de río o vacas marinas. Entonces, un informe del diario El País de España mencionaba que ya no eran cuatro sino 30.

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Por supuesto, como a toda acción viene una reacción, los campesinos comenzaron a generar una actitud hostil. Un episodio emblemático ocurrió en julio de 2009 cuando, luego de conocerse de dos hipopótamos que estaban aterrorizando los campos de Puerto Berrío, dos cazadores internacionales expertos emprendieron un safari con apoyo hasta del Ejército para dar con el paradero y muerte de Pepe y su compañera Matilda. Las imágenes que circularon sobre este sacrificio resultaron aterradoras y suscitaron un rechazo, sobre todo de los ambientalistas.

Posteriormente los conflictos por su presencia se hicieron más constantes y en escenarios tan dispersos que indican una diáspora incontrolable, con el agravante de que no se observa una acción de coordinación por parte del Ministerio de Medio Ambiente, que sería el articulador de las corporaciones autónomas regionales.

En jurisdicción de Antioquia, hay reportes de su presencia en los municipios de Puerto Triunfo, Puerto Berrío, Puerto Nare y Yondó.

Aunque oficialmente no hay una confirmación, existen relatos de que habrían visto al menos a cinco de estos hipopótamos en la lejana depresión momposina, que queda a más de 370 kilómetros de Puerto Triunfo, si alguien se fuera por carretera, y allí estarían ocupando un área superior a los 100 kilómetros aledaña a la ciénaga de Tacasaluma, el sur de la ciénaga de Gallinazo, la ciénaga de Guayacán y varios caños próximos a Magangué que resultan esenciales para la supervivencia de cientos de pescadores.

Sin Estado que frene estampida

El secretario de Medio Ambiente de Barrancabermeja, Leonardo Granados, contó que el primer avistamiento de un hipopótamo en el área rural del puerto petrolero ocurrió a finales de diciembre pasado en la Ciénaga del Opón, lo que quiere decir que el ejemplar había recorrido entre 250 y 280 kilómetros desde Nápoles. Después, este mismo hizo su incursión a unos 25 kilómetros, en la vereda Tierradentro y subió por el caño La Sira hasta la vereda Cuatro Bocas, que forma parte del corregimiento El Centro, epicentro de la industria extractiva de combustibles.

“Incluso se le vio frente al Museo del Petróleo, lo que implica un movimiento de unos 10 kilómetros antes de regresar a Cuatro Bocas. Le hemos hecho seguimiento desde enero y resulta que sale del humedal casi todos los días alrededor de las cinco de la tarde”, apunta el funcionario.

Además, el funcionario le suministró a EL COLOMBIANO el video de hace solo una semana, en el que aparece el hipopótamo pasando por la carrilera del recién reactivado tren de carga que va tres veces por semana con unos 100 vagones llenos de carga entre La Dorada y Santa Marta. Asegura que si esto llega a ocurrir en momentos en que pase el tren, podría haber un descarrilamiento con consecuencias nefastas.

¿Cómo saben que es el mismo hipopótamo? En realidad se trataría de dos: uno adulto, café oscuro y otro mediano de un tono claro tirando a rosado. Al principio la novedad se tomó como algo pintoresco y la que gente acomodaba sillas al llegar el ocaso para presenciar el espectáculo, pero después se empezaban a ver los efectos negativos porque desplazaron a los chigüiros, babillas y manatíes antillanos que habitan en el área.

Las autoridades locales se tomaron las cosas en serio al ver el riesgo de que la gente, y en especial los niños, se les acerquen pensando que son especies inofensivas, cuando pueden ser incluso letales. Y sobre todo al observar que los animales abrían sus bocas a capacidad plena, lo cual es un signo de irritabilidad y de que estarían dispuestos a atacar si alguien se le pone enfrente.

El secretario Granados cuenta que, por un lado han tratado de educar a las comunidades para que vean la dimensión del asunto y varias veces les ha tocado arriar a los animales hasta los humedales cercanos valiéndose de las luces y sirenas de las patrullas policiales. Recordó que este es el mamífero más mortífero en África, que es su hábitat original.

Granados se lamenta de que la Corporación Autónoma de Santander (CAS) y el Ministerio de Ambiente los está dejando solos para enfrentar esta problemática y por ello está preparando una acción de tutela contra esas entidades exigiendo que protejan el derecho a la vida y la dignidad humana, para ver si por fin asumen un actitud más diligente. La queja es compartida por Echeverri, el biólogo de Cornare, quien habla de que la parte más dura y arriesgada les toca a las CAR con sus empleados de campo, mientras que en Bogotá se enfrascan en el papeleo.

Infográfico
‘Herencia’ del narco: 200 hipopótamos ya salieron de Antioquia y conquistan cuatro departamentos

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