En La Escombrera, mujeres caminan y luchan en búsqueda de la verdad
Ni la discapacidad ni la ancianidad de algunas ni las múltiples ocupaciones, frenan los ímpetus de este colectivo, que presionó hasta lograr que el Estado decidiera buscar a sus familiares.
La espera al lado de los antropólogos forenses es la constante entre las madres.
FOTOhenry agudelo
Sentada en una silla de ruedas en el salón Tejiendo Memoria, de la Fundación Obra Social de la Madre Laura, anexo al convento de la misma comunidad de la santa colombiana, la hermana Rosa Emilia Cadavid dice no entender la guerra, pero afirma que sí tiene claro que “quien tiene un familiar desaparecido, sufre toda la vida”.
Ese no entender la guerra, en sus labios, cobra especial relevancia porque lo dice una mujer que la ha vivido en tres zonas donde esta se ha expresado con especial virulencia: el Magdalena Medio, en tiempos de Ramón Isaza, cuando empezaba el movimiento paramilitar en Antioquia; luego en el Urabá antioqueño, donde las masacres en la zona bananera prácticamente eran la noticia diaria de primera página en los diarios colombianos;...