Entrar y salir de Sabaneta, atravesar Itagüí o llegar hasta Envigado se ha convertido en una tarea que exige más tiempo y paciencia. Desde el cierre parcial de la glorieta de Mayorca, uno de los principales puntos de conexión del sur del Valle de Aburrá, conductores y usuarios del transporte público han tenido que modificar sus recorridos mientras avanza una obra que mantendrá restricciones durante cerca de tres meses.
La molestia ya se siente en la calle. Camilo García, habitante de Sabaneta y trabajador en Medellín, asegura que los tiempos de viaje se han extendido considerablemente y que en las horas pico el ingreso y la salida del municipio se convierten en un verdadero desafío.
Para él, el problema no se limita a permanecer más tiempo dentro del vehículo. También existe una preocupación por los incidentes que pueden ocurrir cuando las principales vías comienzan a saturarse.
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La situación, a su vez, golpea a quienes viven de mover pasajeros por estos corredores. Uno de los tantos taxistas que lleva años trabajando entre Sabaneta, Envigado e Itagüí asegura que nunca había visto un cierre de la glorieta de estas características y que la intervención ya está teniendo consecuencias sobre su trabajo.
Menos pasajeros, más congestión y cambios en las rutinas de quienes antes acudían con frecuencia al sector son parte del nuevo escenario.
“Es complicado, teniendo en cuenta que mucha gente, al ver lo que produce el cierre de la glorieta, ya prefiere no venir a Mayorca o a esta zona a hacer sus vueltas”, explica.
El taxista, como muchos de los conductores que atraviesan la zona, espera que las medidas adoptadas por las administraciones logren amortiguar el impacto durante los tres meses de intervención.
Pero hay una pregunta que trasciende las quejas de los conductores: ¿qué pasa cuando uno de los principales nodos del sur deja de funcionar y el tráfico comienza a buscar otros caminos?
Un punto donde todo converge
Para Andrés Pava Restrepo, experto en movilidad y director de la especialización en Gestión y Procesos Urbanos de la Universidad EIA, la relevancia de Mayorca dentro de la red vial del sur explica buena parte de la presión que se está sintiendo.
El académico señala que existen pocos corredores con capacidad de asumir grandes flujos de vehículos y que la continuidad de algunas de estas vías se reduce alrededor del sector de Mayorca. Por eso, una restricción en este punto puede generar una redistribución importante de los viajes.
El tráfico que antes utilizaba el corredor de Mayorca puede desplazarse hacia la autopista Sur y otros conectores que articulan el sistema. Eso significa que municipios que no están directamente vinculados con la obra también podrían sentir sus efectos. El impacto puede alcanzar incluso recorridos asociados a Medellín y a los desplazamientos hacia el sur del Valle de Aburrá.
Uno de los puntos que identifica como sensible es el acceso por la calle 77 Sur, que conecta con el interior de Sabaneta y podría recibir parte del flujo que busca alternativas a la zona intervenida.
Para Pava, la solución a mediano y largo plazo debe incorporar con mayor fuerza el transporte público masivo. En ese punto, menciona como una oportunidad la posibilidad de fortalecer la conexión mediante proyectos que permitan que más personas puedan dejar el vehículo particular y utilizar alternativas colectivas.
Las alcaldías ajustan planes
Mientras expertos y usuarios analizan los efectos del cierre, las secretarías de Movilidad de Sabaneta, Itagüí y Envigado aseguran que ya pusieron en marcha medidas para evitar que la congestión se convierta en un problema mayor.
En Sabaneta, la administración asegura que el escenario estaba contemplado desde antes de que comenzara la restricción. A partir de la programación de las fases de la obra se realizó un diagnóstico previo para anticipar el aumento del flujo vehicular y diseñar estrategias.
Una de ellas fue modificar los tiempos de los semáforos para favorecer el desplazamiento durante las horas de mayor demanda.
Según el secretario de Movilidad de este municipio, Jorge Tabares Tamayo, el trayecto entre Mayorca y la calle 60, que antes podía tardar entre 18 y 22 minutos, pasó a registrar tiempos de 9 minutos el primer día y 6,5 minutos el segundo día, después de la implementación de algunas medidas.
La estrategia, explica, no busca desaparecer el volumen de vehículos, sino fraccionarlo y evitar que toda la demanda se concentre sobre un solo corredor.
Sabaneta, además, ya emitió una resolución para restringir entre las 6:00 a. m. y las 6:00 p. m. la circulación de vehículos de carga de gran tamaño por la avenida Las Vegas.
A dicha medida se sumó Itagüí. Su secretario de Movilidad, Sebastián Zuleta Zea, confirmó que el municipio expidió una norma para impedir que vehículos de carga de más de tres ejes y tractocamiones utilicen la calle 50 en sentido occidente-oriente hacia Mayorca.
La restricción busca disminuir la presión sobre la avenida Las Vegas y priorizar el flujo de vehículos livianos. Dado esto, los automotores que tengan ese tipo de características deberán utilizar otras vías para conectarse nuevamente con la autopista Sur.
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La decisión cobra relevancia por el volumen de tránsito que soporta esta zona. Itagüí calcula que por el sector de la calle 50 circulan diariamente entre 160.000 y 180.000 vehículos.
El municipio identifica dos puntos neurálgicos que estarán bajo especial vigilancia: la autopista Sur con calle 50 y la calle 31 con autopista Sur, donde también se adelanta el intercambio vial de San José. Además, se ajustaron tiempos semafóricos y se reforzó la presencia de agentes de tránsito para evitar que el tráfico termine trasladándose hacia las vías internas.
Por su parte, Manuela Montoya Hernández, secretaria de Movilidad de Envigado, sostiene que, de acuerdo con la encuesta de origen-destino del Área Metropolitana, el 60% de los movimientos generados en este municipio tienen dirección hacia el norte, por lo que no considera que el cierre de Mayorca esté provocando una afectación metropolitana generalizada.
Sí reconoce, no obstante, un aumento en los tiempos de recorrido y admite que las rutas de transporte público también están tardando más. A diferencia de Sabaneta e Itagüí, Envigado no contempla una restricción similar para los vehículos de carga sobre la avenida Las Vegas.
Las tres administraciones coinciden en que la coordinación será clave durante las diferentes etapas de la construcción, porque los cierres no serán los mismos durante los tres meses próximos.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Por qué está cerrada parcialmente la glorieta de Mayorca?
- La glorieta de Mayorca tiene restricciones debido a una obra que se extenderá durante cerca de tres meses. La intervención obliga a modificar recorridos y está generando cambios en la movilidad del sur del Valle de Aburrá.
- ¿Qué municipios están siendo afectados por el cierre de Mayorca?
- El impacto se concentra principalmente en Sabaneta, Itagüí y Envigado, aunque la redistribución del tráfico puede aumentar los tiempos de viaje en otros corredores que conectan con Medellín y el sur del Valle de Aburrá.
- ¿El cierre de Mayorca está generando más congestión?
- Sí. Conductores y usuarios del transporte público han reportado
mayores tiempos de desplazamiento, especialmente durante las horas pico. Parte del tráfico busca rutas alternativas, aumentando la presión sobre otros corredores.