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Antioquia | PUBLICADO EL 08 febrero 2022

“Antes me buscaban por apoyo y ahora les huelo maluco”: Óscar Suárez Mira

Óscar Suárez Mira, condenado por parapolítica, habla en libertad de su familia y de su pelea con Luis Pérez.

  • Óscar Suárez Mira fue alcalde de Bello (1995-97), representante a la Cámara (2002-2006) y senador (2006-2009). FOTO JAIME PÉREZ
    Óscar Suárez Mira fue alcalde de Bello (1995-97), representante a la Cámara (2002-2006) y senador (2006-2009). FOTO JAIME PÉREZ
  • Óscar Suárez Mira fue alcalde de Bello (1995-97), representante a la Cámara (2002-2006) y senador (2006-2009). FOTO JAIME PÉREZ
    Óscar Suárez Mira fue alcalde de Bello (1995-97), representante a la Cámara (2002-2006) y senador (2006-2009). FOTO JAIME PÉREZ
JUAN DIEGO ORTIZ JIMÉNEZ

El excongresista antioqueño Óscar Suárez Mira, quien paga una condena por enriquecimiento ilícito de particulares, obtuvo la semana pasada libertad condicional. Fue concejal y alcalde de Bello, representante a la Cámara y Senador, por los partidos Conservador y Alas Equipo Colombia. Su carrera ha estado salpicada de escándalos, luego de que resultara implicado en investigaciones por parapolítica que terminaron con dos sentencias.

El primer fallo es del 24 de julio de 2013, cuando la Corte Suprema lo condenó a nueve años de cárcel por concierto para delinquir. Según Proceso N° 27267, los paramilitares y sus bandas asociadas le dieron apoyo, intimidando a la población para que votara por él en Urabá y el Valle de Aburrá. Pasó detenido tres años y 11 meses (entre 2011 y 2014), y luego recibió libertad condicional tras conmutar tiempo de trabajo y estudio.

La investigación derivó en un segundo expediente, que produjo otra condena el 29 de julio de 2020, cuando la Corte lo sentenció a seis años y cuatro meses por enriquecimiento ilícito de particulares, fallo confirmado el 20 de enero de 2021.

En el marco de esta investigación, en 2015 la Corte le dictó medida de aseguramiento, pero el procesado alegó que estaba siendo víctima de una persecución y huyó. Tras producirse la segunda condena, la Policía descubrió que se escondía en un edificio de El Poblado y lo capturó el 13 de agosto de 2020.

En conversación con EL COLOMBIANO, rompió su silencio.

Después de dos condenas, ¿la política hace parte ya de su pasado?

“Es una pregunta que en este momento no me atrevería a contestar de manera contundente porque no he podido aterrizar, llevo un tiempo aislado de muchas personas, estoy consultando temas con mi familia más cercana, que definitivamente no quieren que siga muy involucrado en la política. Pienso que es muy difícil aislarse de manera total, pero lo claro es que no estaré en plazas públicas ni en mucho ajetreo. Hay amigos que cuentan con uno para consejos o estrategias. Puedo ser importante con algunas figuras nuevas, para tender puentes entre muchos políticos, pero estoy inhabilitado para cualquier aspiración”.

¿Seguirá detrás tejiendo alianzas y asesorando?

“No detrás, suena como si fuera detrás del telón. Estoy como cuando buscan a un papá para dar un consejo, si lo puedo dar y estoy habilitado, lo hago”.

¿A quién ha aconsejado últimamente?

“Consejos no, me he encontrado con militantes de directorios. Les he dicho, que sería bueno que otra vez volviéramos a que la clase política de Antioquia tuviese una mejor relación. Por ejemplo, me encontré con líderes del equipo de Juan Diego Gómez y otros del equipo de Trujillo y, como no hay un buen feeling entre ellos, les decía, si son del mismo partido, ustedes como líderes deberían buscar que esos dos tengan una mejor relación”.

¿Cómo ve el mapa político en este año de elecciones y una posible revocatoria?

“Muy agitado, mucha rivalidad, mucha discordia. Me tocó una época en la que los jefes políticos, me tocó trabajar mucho con Fabio Valencia, Luis Alfredo Ramos y Manuel Ramiro (Velásquez), había controversias y agite pero había más respeto y camaradería entre los políticos. Cuando estaba más bajito, ellos se ponían más fácil de acuerdo; y cuando me sentaron en la mesa, nunca había un tratamiento tan fuerte entre ellos. En cambio ahora todo el mundo le tira a todo el mundo, hay muchachos muy buenos, inteligentes, pero muy hormonales. Todo está muy atomizado”.

Acusan a los Suárez Mira de haber secuestrado la democracia en Bello, ¿qué responde?

“Es el municipio piloto y más demócrata del país, tiene la única experiencia del voto en blanco. ¿Usted cree que una familia que secuestra la democracia deja que todo el mundo vote en blanco? Fui alcalde entre 1995 y 1997; del 98 al año 2000 nos ganó Rodrigo Arango del Liberal; en el 2002 ganó Rodrigo Villa, liberal de Armando Estrada. La recuperamos en 2004 y después la perdimos con el Centro Democrático. No he tenido la línea permanente de la alcaldía, he ganado y he perdido. Cuando ganó el voto blanco, el candidato era Germán Londoño, que era de coalición total con nosotros. ¿Dónde la democracia está secuestrada gana el voto en blanco?”.

¿Pero el voto en blanco terminó beneficiando a la casa Suárez?

“¿Nosotros para qué íbamos a promover el voto en blanco? Después nos tocó una campaña muy dura contra la doctora Luz Imelda Ochoa, nos sacaron ataúdes para enterrarnos. ¿íbamos a promover un voto en blanco para nosotros ser víctimas de improperios? ¿Quién se va gastar una plata en una campaña por el voto en blanco si después seguía otra? Queríamos tener un alcalde en Bello de coalición con los otros grupos y la ciudadanía no lo aceptó”.

León Fredy Muñoz siempre fue opositor a los Suárez Mira cuando estaban en posiciones de poder y ahora parecen haberse invertido las fuerzas, ¿qué piensa?

“Cuando estuvimos en el poder éramos su piedra en el zapato para que no accediera a los puestos de comando, porque su hermana Teresa Muñoz y él se presentaron varias veces y no lograron su objetivo. Cuando hicieron toda la parafernalia en nuestra contra, que la corrupción en Bello y que inclusive eso fue lo que generó esta situación en contra mía, propició el ascenso de ellos. Sus méritos políticos los lograron sobre la cabeza de nosotros, además, con mentiras porque hemos sido tres alcaldes de la familia y no tenemos condena por delitos contra la administración pública. La condena mía fue por el hecho de la parapolítica, en 2005, y esta segunda condena que usted habla es por los mismos hechos. Todo el mundo lo sabe y es vox pópuli que él logró su curul tratando de convencer al municipio de que somos corruptos, pero no tenemos condena de corrupción”.

En el círculo que apoya a Daniel Quintero está León Fredy Muñoz y también mencionan a la casa Suárez Mira. ¿Se encontraron después de tantas peleas?

“Absolutamente falso. No conozco a Daniel Quintero, jamás he hablado con él. Lo conozco en televisión, no he hecho ningún compromiso político, no tenía cómo hacerlo y en determinado momento, mis adeptos jamás votaron por él. Los nombres con los que me han involucrado son muy claros: el sobrino de Gloria Montoya (Henry Paulison Gómez, representante de Colombia Avanza). Ella se retiró hace mucho tiempo de la casa Suárez. Ese muchacho no tiene nada que ver con nosotros, trabajó en una campaña con el Flaco Mejía (hoy secretario de Movilidad de Medellín), cuando ellos tenían el Área Metropolitana. Ahorita se hizo amigo, por sus propios medios, de Daniel Quintero, pero no tiene ningún nexo ni personal ni político con nosotros. No nos habla. El otro señor que nos han endilgado es Hugo Díaz (hoy director de Buen Comienzo), que no es de mi movimiento, no estuvo conmigo, no votó con nosotros. Es del Centro Democrático y pertenece al ala de Luis Pérez, ese fue el que lo metió allá. Cuando nosotros lo apoyamos en una pasada gobernación con Luis Pérez, él se retiró del movimiento y dijo que seguía las orientaciones políticas del señor gobernador. No te lo puedo confirmar, pero creo que fue Luis Pérez el que le dio el respaldo para trabajar en el Municipio de Medellín, pero no es cuota nuestra, ni tiene relación política con nosotros (...) Hugo sí se hizo con nosotros, eso no se puede negar, fue un abogado de la Secretaría de Educación y tuvo cargos en el Municipio, pero se desvinculó de nuestro grupo político”.

¿No le parece demasiada coincidencia que Buen Comienzo, que es dirigida por alguien que surgió políticamente en Bello, contrate con Colombia Avanza, que también es de Bello, donde los Suárez Mira son barones electorales?

“No es coincidencia, es un hecho muy claro. Nosotros no tenemos cómo amarrar a nadie, no manejamos conciencias, ni manejamos gente que está por obligación. Gloria Montoya, la tía de Henry, trabajó en una época con nosotros, cuando Olga fue alcaldesa (2004–2007), mucho antes de Daniel Quintero. Después se retiró y hoy creo que trabaja con Trujillo, pero hoy no tiene relación de amistad, ni política con nosotros, y el sobrino menos. No tienen nada que ver con nosotros, no me doy cuenta de sus contratos. ¿Usted no conoce muchos políticos que van de directorio en directorio? ¿Entonces usted me va a endilgar algo a mí por eso?. Le puedo decir mirándolo a los ojos que hace más de cinco años no hablo con Henry. No es que sea coincidencia, es que cuántas personas se han formado en Bello y no solo bajo mi orientación política. ¿Entonces todos los que venimos de Bello somos malos o qué?”.

¿Qué piensa del gobierno de Daniel Quintero en Medellín?

“He estado al margen, cuando le vaya a dar una respuesta, es porque la tengo documentada. No apoyo ni controvierto la administración de Quintero, no tengo elementos de juicio para hacerlo”.

Se recuerda que durante su primera libertad en 2014 hubo un acto público en el parque de Bello al que asistió Luis Pérez Gutiérrez. ¿Qué relación tiene con Pérez, lo apoya en su precandidatura?

“No lo apoyaría. En ese momento era un puente de una situación política, él era un precandidato y qué hacen los precandidatos, buscar la gente que mueve gente. No sé si lo hizo por amistad o por estrategia, pero yo no hice ningún acto político, hice una misa en la iglesia principal de Bello. ¿Qué quería Luis Pérez? Como vio que yo tenía un reconocimiento importante, en su momento quería que lo respaldara. Le dije que más adelante lo conversábamos. Mi grupo político lo acompañó en su gobernación, yo no quedé muy tranquilo con su gestión, rompí comunicaciones después de mi orden de captura (2015)”.

¿Por qué rompió con Pérez?

“Él quedó de gobernador el 27, 28 de octubre de 2015. Y a mi me dictaron orden de captura el 5 de noviembre, entonces desde eso no hablo con él”.

¿Qué no lo dejó tranquilo de la gobernación?

“Apoyé a Luis Pérez en contra del Centro Democrático y llegó y lo primero que hizo fue hacer coalición con ellos. Cómo va estar uno contento con eso. Y al Centro Democrático, en su administración, le fue mejor que a los que estuvimos con él. Eso en lo político; en lo administrativo, se dedicó mucho a su imagen publicitaria más que a concretar proyectos. Otra cosa, como a mi me crearon un mal nombre por estos problemas judiciales, yo ya huelo maluco ante los políticos. Él trató de alejarse mucho de nosotros los políticos, como para dar la imagen de que no pertenecía a esa clase política. Si yo soy amigo de una persona y él sabe que no soy esa persona, y se aleja, uno no va quedar contento. Trató de escurrir el bulto o trató de aparentar que no era de una clase política que está cuestionada. No es óbice para que desconozca que en su momento pidió mi respaldo político”.

Su hermano César Suárez tuvo problemas judiciales por falsificar su diploma de bachiller; mientras que su hermana pasó de ser alcaldesa y senadora a notaria de Medellín. ¿Qué pasará políticamente con su familia?

“Quedamos de reunirnos para hablar y saber qué camino seguir. César está habilitado, en segunda instancia, el Tribunal lo exoneró de seis delitos y el otro lo prescribió (en sus antecedentes no figuran condenas penales, pero sí una inhabilidad para contratar con el Estado y para desempeñar cargos públicos hasta el 25 de enero de 2026). Ni César, ni Olga ni yo estamos aspirando a algo. Yo intentaré los mecanismos jurídicos que nos queden para tratar de demostrar mi inocencia, como una eventual revisión”.

¿Cuál es el relevo generacional de los Suárez Mira? Un sobrino suyo, Gustavo Gómez Suárez, es concejal de Bello ahora.

“Es un muchacho joven, estamos explorando la situación con él. No sabemos si quiere seguir, será parte de las conversaciones de la familia”.

¿Con qué capital político quedó la casa Suárez Mira después de sus condenas y el proceso de su hermano?

“Está minado, es muy difícil decir que no. Siento que el cariño de la gente está intacto, en la misa que hicimos (el jueves) todo el mundo me expresó su cariño. El que está minado es el tema político, muchas de esas personas han tomado otras orientaciones políticas porque les han dado un puesto u otro político los ha llamado. Si tengo una familia que sostener y otro político me ofrece un puesto, me voy a trabajar allá porque no puedo esperar a que el doctor Óscar Suárez salga de la cárcel a que me coloque”.

Huyó en 2015 para evitar una orden de captura de la Corte. ¿Por qué se escondió?

“La primera condena fue injusta, quedé lesionado hasta psicológicamente. Entrar a un calabozo es una situación que afecta a cualquier persona, y logro salir de eso cuando otra orden de captura. Quería demostrar mi inocencia para no volver a la cárcel. Si fuera para evadir la justicia me hubiera ido del país. Cuando me capturaron, ese mismo día nació mi nieta y por eso me capturaron, porque ya había pedido el cupo en Yarumito. Tenía toda la voluntad de presentarme. Estaba preocupado por el parto de mi hija y en esa situación me cogieron”.

¿Cómo se explica que hubiera eludido la acción de la justicia tanto tiempo y que lo encuentren luego en pleno sector de El Poblado, quién lo protegió?

“Nadie me protegió. Las órdenes de captura tienen vigencia de un año. La medida de aseguramiento subsistía pero no había orden de captura, nadie me protegió, era que no me estaban buscando. Tenía la esperanza de que me declararan inocente, como me condenaron, ahí sí se reactivó la orden de captura. Pero no fue que soy muy hábil para esconderme, ni nada, la orden había perdido vigencia”.

Pero usted fue capturado, no se entregó.

“Fui capturado, pero como me iba a presentar, estaba tranquilo. Como dice el cuento, di papaya: como no había ido, me buscaron y yo no me estaba escondiendo”.

¿Por qué en ninguna de sus dos condenas estuvo ni la mitad de la pena en prisión, hubo acuerdos, cómo redimió tanta pena?

“Muchos de ustedes son muy ligeros en ese tipo de cosas. ¿Usted sabe cómo es de duro pasar un año en la cárcel? Es una situación muy grave. Pagué 47 meses físicos, cuatro años, ¿le parece muy poquito? Y la redención fue de 19 meses. Eso es mucho tiempo, ¿nosotros acaso fuimos bandidos? Es muy triste que digan que es poquito tiempo”.

Nunca mencioné que fuera poco tiempo, digo lo que estuvo recluido en relación con las condenas. En sumatoria fueron 15 años y cuatro meses, y usted pagó cinco años y cuatro meses, la tercera parte.

“Pagué cinco años y medio”.

Sí, la tercera parte sumando las condenas.

“La tercera parte física. A eso se le suma la redención, que llega a los 87 meses. Es el verdadero tiempo que se debe contabilizar, ahí se queda el remanente para la condicional. En la segunda sentencia descontaron una parte por ser delito conexo, porque es un error de la justicia”.

Qué cree que pasará ahora que está en libertad, ¿ha sentido algún tipo de condena social o censura?

“Siento que la gente que me conoce, me cree. No salí a ver de quién me voy a vengar. Mi imagen acá como persona está intacta, mi imagen política si me la han dañado mucho por los medios de prensa. En Bogotá me tienen como un bandido, no he tenido la oportunidad de defenderme, habrá personas que piensen que soy así y es respetable, pero yo ahora estoy tranquilo”.

15
años y cuatro meses sumaron las dos condenas contra Óscar Suárez Mira.
Juan Diego Ortiz Jiménez

Redactor del Área Metro. Interesado en problemáticas sociales y transformaciones urbanas. Estudié derecho pero mi pasión es contar historias.

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