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El sector cultural le pidió a la Alcaldía que no se cierre la plaza Botero: el remedio podría salir peor que la enfermedad

La petición se hizo a través de una carta dirigida al alcalde Daniel Quintero.

  • Los problemas de seguridad y sueciedad llevan varios años agravándose en la plaza Botero. Foto: Camilo Suárez.
    Los problemas de seguridad y sueciedad llevan varios años agravándose en la plaza Botero. Foto: Camilo Suárez.
03 de febrero de 2023
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La decisión de la Alcaldía de Medellín de encerrar la plaza Botero, uno de los sitios más turísticos de la ciudad, sigue despertando críticas y preocupaciones. Un grupo de ciudadanos conformado por personas con amplio recorrido en el sector cultural envió una carta, de tres páginas, en la que piden encarecidamente que no se haga tal cerramiento y advierten que, de hacerse, podría ser más perjudicial.

La decisión de la Alcaldía ya tiene antecedentes. En 2021 se encerró la plaza con vallas y columnas. La intención era evitar robos, pero, paradójicamente, esas vallas se las robaron. De las columnas apenas quedaron las bases y las rejas de metal fueron desvalijadas, una a una, para ser vendidas como chatarra.

Hay que decir, por otro lado, que algunos comerciantes celebraron la medida en su momento y dijeron que habían notado una mejora en la seguridad. Así lo cree Alberto, un fotógrafo que lleva más de 20 años en la plaza.

Ahora bien, el alcalde Daniel Quintero anunció que esta vez el encierro estará acompañado de la instalación de cámaras de seguridad para prevenir el raponazo, los atracos y demás delitos que allí se cometen. “Esta vez va a tener algo particular el cerramiento y es que va a tener unos arcos de entrada y salida que permiten detectar el ingreso o no de armas u objetos no permitidos al área. Tendrá seis puntos de entrada con horario de apertura y cierre, con policías que van a garantizar la seguridad del sector”, dijo Quintero para justificar la decisión.

Para el sector cultural, ese control sobre la plaza es preocupante. “Nos preocupa porque no creemos que un cerramiento físico, con portadas de ingreso y salida, con horarios de apertura y cierre, con policías controlando los accesos, contribuya a solucionar la situación de esta plaza. Todo lo contrario: creemos que los cerramientos, como el ya realizado en 2021, generan más deterioros que soluciones”, reza la misiva.

Los representantes del sector cultural advirtieron que la plaza es patrimonio del departamento, no solo por las 23 esculturas del maestro Botero que allí reposan, sino por la construcción social y colectiva que sus habitantes y frecuentes visitantes han consolidado durante años.

El reclamo del sector cultural también considera que no hubo un proceso de socialización ni se tuvo en cuenta a importantes actores de la cultura: “No se puede, alcalde, no se debe, hacer una intervención sobre la Plaza Botero sin tener en cuenta al Museo de Antioquia. Y en esa concertación, alcalde, debe sumar también al Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, pues ese maravilloso edificio público que fue sede de la Gobernación de Antioquia, es también parte integral de esta plaza.”

Siendo más punzantes, terminan la carta diciendo que la decisión es “simplista” y de “corto plazo”.

Comerciantes también se quejan

El sector cultural no es el único que ha manifestado preocupación. Jorge Mario Puerta, director de la corporación Cívica Corpocentro, expresó que la medida, para que tenga efecto, debe ir acompañada de acciones de fondo y no quedarse en lo superficial. “El cuerpo policial es insuficiente para la comuna. Además, es necesario fortalecer el sistema de gestores de espacio público. Hace unos años teníamos 750 gestores de espacio público y hoy solo tenemos 250”, argumentó Puerta.

Otro problema que aqueja a la plaza es la cantidad de habitantes de calle. En ese sentido, el director de Corpocentro criticó que desde la administración anterior se ha visto un desmejoramiento en la atención de estas personas y que los resultados no se ven: “Creemos que las intervenciones no deben ser de choque, sino 365 días al año (...) Lamentablemente, a la plaza no se le ha puesto cuidado en los últimos años y los problemas de seguridad, suciedad, venta de drogas y prostitución se hicieron más graves”.

Por último, haciendo énfasis en una de las preocupaciones del sector cultural, Puerta llamó la atención sobre la falta de concertación para tomar esta medida, pues no se tuvieron en cuenta a las comunidades que habitan la plaza.

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