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Antioquia | PUBLICADO EL 17 enero 2022

Antioquia regresó a los salones de clases, pero son varias las tareas pendientes

Hoy 900.000 estudiantes regresan a clases presenciales, sin límite de aforo. Secuelas de la pandemia como repitencia y baja calidad, además de infraestructura, preocupan. Análisis.

  • El tapabocas, lavado de manos y vacunación son las claves para que el retorno de niños, niñas y jóvenes a las aulas de clase sea seguro, recomiendan los expertos. FOTO juan antonio sánchez
    El tapabocas, lavado de manos y vacunación son las claves para que el retorno de niños, niñas y jóvenes a las aulas de clase sea seguro, recomiendan los expertos. FOTO juan antonio sánchez
  • El tapabocas, lavado de manos y vacunación son las claves para que el retorno de niños, niñas y jóvenes a las aulas de clase sea seguro, recomiendan los expertos. FOTO juan antonio sánchez
    El tapabocas, lavado de manos y vacunación son las claves para que el retorno de niños, niñas y jóvenes a las aulas de clase sea seguro, recomiendan los expertos. FOTO juan antonio sánchez
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Tras casi dos años de pandemia, en los que el sistema se ha movido entre virtualidad y alternancia, la directriz del Gobierno Nacional fue clara: las condiciones están dadas y no hay excusas para que colegios —y universidades— le hagan el quite a la educación presencial. De esa forma, y sin límite de aforo, 900.000 estudiantes hoy vuelven a clases en Antioquia.

Ni la escalada de casos por la variante ómicron, que tiene al departamento y parte del país en medio o ad portas de picos epidemiológicos, caló en el Ministerio de Salud. A través de la Resolución 2157, esa cartera dejó claro que la evolución de la pandemia y el avance del Plan Nacional de Vacunación son razones suficientes para dicha decisión.

A corte del viernes, 20,1% de los niños de 3 a 11 años ya contaba con su esquema de vacunación covid completo y 49,1% tenía su primera dosis o dosis única en el departamento. En la población de 12 a 19 años, la cifra de esquemas completos era de 43,5%, según cuentas de la Secretaría de Salud (ver Gráfico).

Estos avances contrastan con un abanico de pendientes. En medio de propuestas como pedirles carné de vacunación a los estudiantes, invitaciones de Fecode a aplazar el retorno presencial y falencias en infraestructura, el departamento libra una batalla en contra de la repitencia, la deserción y las bajas en calidad. Así va esa partida.

Instantánea que preocupa

El primer frente que dejó un sinsabor el año pasado fue el de estudiantes que reprobaron. En Medellín fueron 28.000 según el consolidado del Observatorio para la Calidad Educativa, mientras que el departamento puso 26.556 más, entre instituciones oficiales y no oficiales, según la Secretaría de Educación.

En detalle, estos datos son las dos caras de una misma moneda: en el caso de Medellín —dice el despacho de Educación— la cifra fue la más baja en los últimos diez años. En el resto de Antioquia, la cara de esta moneda no es la misma. Si bien hubo una caída en el indicador de pérdida en 2020 (16.887), entre 2017 y 2021 la cifra superó los 20.000 reprobados.

¿Cómo interpretar estas cifras? Primero es oportuno analizar qué ocurrió en 2020. Entonces se presentó una reducción generalizada de la deserción escolar en primaria, secundaria y media en todos los municipios metropolitanos —a excepción de Caldas y Sabaneta—, según el Informe de Calidad de Vida para el Valle de Aburrá de ese año.

El comportamiento de este indicador puede sorprender, en principio, porque en 2020 las instituciones educativas asimilaron cierres obligatorios y, en cuestión de días, tuvieron que adoptar sus modelos de enseñanza a la virtualidad.

Lo que pudo suceder, según Luis Fernando Agudelo, director de Medellín Cómo Vamos, es que el sistema de recolección de información no se ajustó a este cambio, específicamente en los controles de asistencia a clase, y eso podría explicar la baja en los niveles de deserción.

Otro indicador, el de repitencia, entrega pistas sobre lo ocurrido: este se disparó en cuatro puntos en el Valle de Aburrá, pasando de 2,9% en 2019 a 7,1% en 2020. Y aunque la tasa de este año superó las de 2018 y 2019 en todos los municipios metropolitanos, el crecimiento en el nivel de secundaria es alarmante.

En Caldas, por ejemplo, se pasó de 5,2% en 2018 a 16,7% en 2020; en Copacabana, de 3,7% a 12,9%; y en Girardota, de 5,9% a 12,3%. Demuestra esto que, aunque la deserción cayó, la efectividad del sistema para garantizar la obtención de contenidos en virtualidad y alternancia no se compara con la presencialidad.

Presencialidad: urgente

En medio de este panorama, algunos sectores han hablado de extender la virtualidad y otros, como el Colegio Médico de Antioquia, han propuesto pedir carné de vacunación en los colegios. Tanto la Secretaría de Educación de Medellín como la de Antioquia le dijeron no a esta medida.

Y eso, en palabras de Cecilia Dimaté, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Externado, puede ser lo mejor por el momento. Aunque hay que encontrar un equilibrio entre presencialidad y bioseguridad, mitigar los impactos en la calidad y evitar futuras deserciones son tareas inaplazables.

Si bien la deserción todavía no pasa factura, esa captura podría cambiar. Explica Dimaté que, a largo plazo, el sistema no soportaría más interrupciones: los jóvenes de secundaria y media podrían aburrirse, o ser cooptados por el sistema laboral, y convertirse en potenciales desertores.

Similar es la lectura de Agudelo, para quien la desconexión, sumada al bajo desempeño y los retrasos en el acceso a los contenidos, podría ser impulso para que se disparen los abandonos este año y en 2023. Esto se sumará a un reto que no es menor: ¿en qué condiciones llegan los estudiantes y profesores a la presencialidad?

Expone Dimaté que la escuela, de alguna forma, era un lugar seguro. Ahora, habrá que lidiar con las secuelas que dejó la violencia intrafamiliar en algunos niños, niñas y jóvenes; además del agotamiento que representó la virtualidad para parte de los maestros.

Hay trabas

Que el retorno sea urgente no significa, necesariamente, que todas las instituciones estén a punto. Óscar Ospina, profesor de la Institución Educativa Corvide, en San Antonio de Prado, cuenta que allí la red de acueducto está obstruida, por lo que las unidades sanitarias no operan desde hace un año.

Pese a que la Secretaría de Educación de Medellín ya hizo presencia en el lugar, el problema persiste: solo hay dos unidades sanitarias para atender a 850 estudiantes. “Dicen que presencialidad al 100%, pero las condiciones en las que estamos impiden que la atención sea completa”.

Como esta, en la ciudad siguen enredadas las intervenciones en 13 colegios por cuenta de Alianzas Público Privadas con el Gobierno Nacional. Sostiene la Alcaldía que el Ministerio de Educación no ha dado respuesta a su solicitud de hacerse a un lado y poder reinvertir, de esa forma, las vigencias futuras comprometidas en estos proyectos.

Pendientes similares padece el resto de Antioquia. De las 784 instituciones que vuelven a clases este lunes (578 oficiales y 206 privadas), cerca de 538 sedes pasan afugias por el acceso al agua. Este diagnóstico, según el despacho de Educación, ya se resolvió en 51 sedes, mientras que 63 más ya tienen recursos asegurados.

Esta fotografía le permite a Daniel Tobón, director de Escalando —organización dedicada a la salud y el bienestar en entornos educativos—, referirse a cómo está Antioquia en alistamientos covid. Según el informe de Condiciones escolares para el Bienestar 2021 (Índice Welbin), el cumplimiento de 153 establecimientos educativos, en 40 municipios, es del 47%.

Si bien la muestra no es representativa, el informe da luces sobre el manejo del retorno y la bioseguridad en estas sedes. La prevención, con uso de tapabocas, lavado de manos y distanciamiento, gana el año, según Tobón. Bien librados no salen los frentes de ventilación, chequeo de síntomas y rutas para atender posibles casos covid.

Palear secuelas

Con esta radiografía, precisa Dimaté, la ruta está trazada. Además de avanzar en estos frentes, la presencialidad significará recuperar lo perdido: relacionamiento, hábitos de estudio y valoración de los niveles de aprendizaje. “¿Cómo llegan los muchachos para saber qué estrategias priorizar?”.

Esto lo evalúa Agudelo como urgente, pues dos indicadores silenciosos podrían costarle mucho al sistema educativo local. La baja cobertura en media (noveno, décimo y once) inquieta en Medellín. Esta ha caído 4,7 puntos en la ciudad entre 2016 y 2020, según Medellín Cómo Vamos. En 2016, la cobertura estaba en 56,7% y para 2020 esta se ubicó en 52%.

El puntaje obtenido por los municipios metropolitanos en las pruebas Saber 11 2020 dibuja el segundo indicador. En todas las instituciones oficiales cayeron los niveles de desempeño respecto a 2019. La pandemia ahondó la brecha de calidad entre establecimientos públicos y privados.

Estos datos, concluyen Agudelo y Dimaté, terminarán por ensanchar el renglón de jóvenes que ni estudian ni trabajan, que pasaron de 7,6% a 28,5% en el Valle de Aburrá entre 2019 y 2020. Y dificultará, sin duda, el acceso de estos a la educación superior.

Por eso es vital la presencialidad: ayuda a ponerle freno a la repitencia, previene la deserción y evita que la universidad y el mercado laboral luzcan como imposibles. En medio de estos pendientes, 900.000 estudiantes empacaron cuadernos y volvieron a clases presenciales en todos los rincones de Antioquia.

Por stephany ceballos

Los niños exploran el entorno a través de sus sentidos y, al estar en la escuela, pueden socializar, sentir las emociones propias y empatizar con las de sus compañeros, aprender a compartir y a respetar la diferencia:

“Las habilidades socio-emocionales se desarrollan en el colegio”, por eso es tan importante que regresen, según explica Paola Alexandra Flórez, psicóloga y promotora de salud mental infantil y adolescente.

Ese retorno, que en la mayoría de colegios del país se vive hoy, debe estar acompañado de medidas de bioseguridad que les permitan a las familias tener la confianza de que el aula será un espacio libre de covid.

Los salones, patios, lugares de descanso y entornos de aprendizaje deben estar abiertos para propiciar la interacción, la socialización y la expresión emocional, aspectos básicos durante el desarrollo infantil. Sin embargo, hay unas pautas que deben seguir estudiantes y familias para que el retorno sea beneficioso y seguro.

Aquí dejamos algunos consejos de voces expertas para acompañar el regreso al colegio:

Infográfico
7,1%
fue el indicador de repitencia en el Valle de Aburrá en 2020. Era de 2,9% en 2019.
54.556
estudiantes no aprobaron el año en Medellín y el resto de Antioquia en 2021.

Contexto de la Noticia

radiografía ALGUNAS INVERSIONES EN EL SECTOR

Según la Secretaría de Educación de Medellín fueron $4.500 millones los que destinó en 2021 para tener a punto la bioseguridad (tapabocas, lavamanos, alcohol y desinfectante) en las 423 sedes educativas de la ciudad y las 44 que prestan servicio por cobertura. También se suscribió un contrato con la Empresa de Desarrollo Urbano por $18.000 millones para ejecutar obras menores en 218 sedes. En Antioquia, según el despacho de Educación departamental, se ha realizado una inversión de $8.818 millones en los trabajos para llevar agua a 114 sedes.

8 tips para el regreso a clases

Sara Betancur, médica pediatra de la IPS HolaDr. de la Universidad CES, recuerda que “la vacuna es lo que está cambiando el comportamiento de esta pandemia, salvando vidas, por eso es la medida más importante para el retorno escolar”. Con corte al 9 de enero, 3.235.239 (el 45% de los niños en el país), han recibido su primera dosis y 1.224.223 (17%) tienen esquema completo.

¿Ya están vacunados?

Según la psicóloga Paola Alexandra Flórez, los niños exploran cuando su entorno es estable: para poder descubrir el mundo deben partir de la seguridad de su hogar. Esto se trabaja en casa a partir de los límites y las rutinas, como el sueño, la higiene y la alimentación. “Cuando hay esto casa, él entiende que su mundo y el exterior son seguros”.

darles bases sólidas

Explíqueles a los niños que no deben compartir comidas con sus compañeros, y que esa es una medida importante para evitar contagios. La pediatra Betancur también recomienda que los menores coman la lonchera, jueguen o descanse en un espacio amplio y abierto, en el que puedan tener distanciamiento social.

¡Hora del recreo!

“En caso de que un niño o algún familiar presente un síntoma, se debe aislar oportunamente para evitar la propagación”, recuerda Betancur. Y es que según Carlos Álvarez, infectólogo y miembro del Comité Asesor Epidemiológico del Ministerio de Salud, “una persona infectada empieza a contagiar desde dos días antes del inicio de síntomas”, por eso, entre más rápido se dé el asilamiento, mucho mejor.

¿Agripados?

Es importante explicarles a los niños la importancia de los protocolos de bioseguridad para que practiquen el autocuidado por su propia iniciativa, aún si no estén cerca sus papás o sus profesores. Tapabocas, lavado de manos, distanciamiento y ventilación, están entre las medidas sobre las que hay que insistirles.

Semilla de conciencia

“Si manifiestan miedos hay que escucharlos, darles la seguridad de que su familia está con ellos, tener paciencia y tranquilidad para apoyarlos”, recomienda la psicóloga Flórez, quién además enfatiza en que las familias deben tener ojos y oídos abiertos para detectar las necesidades y emociones de los pequeños.

Empatía con sus emociones

No subestime los problemas de los niños. Si está preocupado por el bienestar mental de sus hijos, busque asesoría y acuda a los docentes, directivos o profesionales externos, que puedan ayudarle a darle confianza y tranquilidad. “Siempre necesitamos un refugio a dónde ir, alguien a quien contarle, no podemos digerir solos lo que estamos viviendo”, explica Flórez.

Pida ayuda

"Lo primero es que los adultos controlen y regulen estados como la ansiedad y el estrés que provoca la pandemia, para que puedan apoyar a los niños", dice la psicóloga Flórez. Para ello insiste en que, de ser necesario, los padres busquen ayuda para sanar y estar controlados, y así poder guiar a los más pequeños.

Edison Ferney Henao Hernández

Periodista y politólogo en formación. Aprendo a escribir y, a veces, hablo sobre política.

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