Poco más de dos días duró la determinación de realizar la Feria Aeronáutica F-Air de 2017 en Cali y no en Rionegro, donde se creó y se había hecho durante casi dos décadas. Ayer, la misma Aerocivil confirmó que el evento seguirá desarrollándose en el Oriente antioqueño.
Justo al instante de anunciar el traslado, autoridades locales expusieron argumentos de rechazo y con cifras en mano advirtieron las repercusiones negativas que la decisión generaría en Antioquia.
“El domingo alguien entró casualmente al Portal Único de Contratación (Secop) y vio que la Aerocivil montó allí un proyecto de pliego de condiciones, en el que se establece que la feria del 2017 se efectuaría en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, de la ciudad de Cali”, dijo el alcalde de Rionegro, Andrés Julián Rendón.
Pero, ¿qué fue lo que hizo que la autoridad nacional reversara la determinación?
EL COLOMBIANO conoció que un incisivo plan de la bancada antioqueña por detener el traslado fue desplegado, incluso, ya se había citado al director de la Aeronáutica Civil, Luis Carlos Córdoba a la Comisión Cuarta de la Cámara de Representantes para que explicara su decisión.
“Con Rionegro estamos muy agradecidos porque la Feria nació y ha crecido en este municipio que nos abrió siempre sus puertas (...) Reiteramos que para la octava edición seguiremos con nuestra feria en Rionegro”, dijo Córdoba, en un comunicado.