“No me arrepiento de nada, yo sigo fiel a mi causa revolucionaria”, exclamó el espía al salir de la audiencia de garantías, en el Palacio de Justicia de Medellín. Los agentes que llevaban esposado a alias “Osama” vieron cómo despedía fuego por los ojos. Nadie habría pensado que con apenas 24 años, este muchacho se hubiera infiltrado en el Ejército para después, dejando una senda de sangre y atentados, ser uno de los guerrilleros más temibles del Bajo Cauca.
Este caso de traición y espionaje empezó a incubarse a principios de 2017, cuando en la mesa de diálogos de Quito los delegados del Gobierno y del Eln negociaban el reglamento que regiría las conversaciones de paz.
Mientras aquello sucedía en la capital ecuatoriana, en varios territorios de...