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Antioquia | PUBLICADO EL 09 mayo 2022

“Yo sé que me van a matar”: el llamado desesperado del alcalde de Frontino

Jorge Hugo Elejalde pidió reforzar su esquema de seguridad ante la arremetida del Clan del Golfo en la región.

  • El alcalde Jorge Hugo Elejalde dijo temer por su vida y fue crítico con la respuesta estatal durante el paro. FOTO: EL COLOMBIANO
    El alcalde Jorge Hugo Elejalde dijo temer por su vida y fue crítico con la respuesta estatal durante el paro. FOTO: EL COLOMBIANO
  • El alcalde Jorge Hugo Elejalde dijo temer por su vida y fue crítico con la respuesta estatal durante el paro. FOTO: EL COLOMBIANO
    El alcalde Jorge Hugo Elejalde dijo temer por su vida y fue crítico con la respuesta estatal durante el paro. FOTO: EL COLOMBIANO
JUAN DIEGO ORTIZ JIMÉNEZ

El Occidente antioqueño ha sido una de las subregiones de Antioquia que más ha sufrido el accionar criminal del Clan del Golfo. Los habitantes de los 19 municipios de esta zona viven en medio del temor por la presencia de hombres armados que intensificaron sus ataques a las autoridades y a la población civil en los últimos cuatro días.

Uno de esos municipios es Frontino, donde en los últimos seis meses se registraron dos atentados: uno, el 30 de agosto que dejó dos policías muertos, entre ellos el comandante de ese distrito; y otro el pasado el 20 de abril, que tuvo como saldo siete soldados muertos y cinco heridos en el corregimiento Nutibara.

El alcalde Jorge Hugo Elejalde dijo temer por su vida y fue crítico con la respuesta estatal durante el paro: “Estuvimos secuestrados a la merced de unos bandidos y el Estado se olvidó de nosotros (...). Dos tipos en una moto con dos fusiles son los que ponen las condiciones en estas zonas”.

Esto dijo en diálogo con EL COLOMBIANO.

¿Qué dejaron los cuatro días del paro en Frontino?

“No solo fueron cuatro días de terror, se pensaba que estos señores habían levantado el paro y hoy (lunes) la caravana que llevaba alimentos y el gas para esta zona fue dinamitada en Cañasgordas. La gente tiene mucho miedo, hay zozobra y como estamos en un abandono total del Estado, estamos cayendo pulpitos y redondos en las manos y en los brazos del terrorismo. Estamos volviendo a épocas de hace 20 años cuando vivíamos muertos de miedo y nos daba temor coger carretera”.

¿Cuál fue la respuesta de las autoridades a los llamados de auxilio durante el paro?

“La Gobernación estuvo presente, nos abrieron espacios con la fuerza pública en los consejos de seguridad. Nos ha ido muy mal con la Presidencia, no nos había prestado atención, minimizó lo que estaba ocurriendo. El presidente insinuó que no estaba pasando nada, que era un pequeño reducto y que nosotros estábamos haciéndole eco a los bandidos. Se le olvida al presidente que en los 19 municipios del Occidente opera el bloque Edwin Román de esta organización que, según inteligencia militar, tiene 1.000 hombres en armas. No nos pueden venir a decir que salgamos como si nada hubiera pasado. El sábado les notifiqué tres horas antes que se iban a tomar el corregimiento Nutibara, que solo tiene cinco policías, que mandaran apoyo. Efectivamente se lo tomaron, fueron repelidos por los cinco muchachos que se enfrentaron a más de 20 sinvergüenzas y esta es la hora que ni siquiera ha llegado el refuerzo”.

¿Qué significó este paro en el Occidente?

“Dos conclusiones. La primera es que el presidente carga un problema muy grande con los grupos irregulares. No pueden seguir minimizando lo que está ocurriendo en las regiones. Saben, con todos los hechos recientes, que hay un grupo muy poderoso ejerciendo una actividad ilícita en el Occidente. La segunda es que los grandes perdedores son las Autodefensas Gaitanistas, porque confrontaron al pueblo, lo estrecharon, lo asesinaron. Pero también perdió el Estado porque perdimos la autoridad, estuvimos secuestrados a la merced de unos bandidos y el Estado se olvidó de nosotros. Perdió el Estado porque el presidente minimizó arrogantemente lo que estaba pasando y nos dejó abandonados. Hoy no tenemos ninguna legitimidad porque una cadena de Whatsapp o dos tipos en una moto con dos fusiles son los que ponen las condiciones en estas zonas”.

¿Cuál es la situación de seguridad suya?

“En el primer año de gobierno empezaron mis problemas, cuando comenzaron las medidas que tomamos para irle cortando espacios a la delincuencia, en especial cerrando un aeropuerto donde en el periodo pasado se cayeron dos avionetas, una con droga y otra con muchos millones de pesos. Me fueron a asesinar, un familiar de uno de los cuatro que venían los aventó y tuvieron que abortar. Después llegaron más amenazas. Hoy, por mi posición, estoy más expuesto. Le he pedido a la Unidad Nacional de Protección (UNP), al Gobierno, que me brinden la posibilidad de cuidarme. Tengo un policía y un funcionario de la UNP, pero en estos momentos es insuficiente frente a la molestia que he causado en los grupos irregulares. No me siento un héroe, sé lo grave que está ocurriendo, sé que puede terminar muy mal. Tengo un niño recién nacido y una niña de ocho años, pero mi amor por mi pueblo hace que siga en esta posición (...). Yo sé que esa gente me va a matar. En mi intimidad se me venían las lágrimas. Tengo un dicho: chivo que se devuelve, se desnuca. Si me llega a pasar algo, no dejen que lo que está ocurriendo en estos pueblos se muera, porque es muy grave”.

¿Ha pedido más protección?

“Le acabo de dejar un audio a la asesora del ministro y al doctor Luis Fernando (Suárez, secretario Seres de Seguridad en Antioquia) para que en el consejo de seguridad se transmita el mensaje. No puede ser que al que toma la vocería y visibiliza lo que está ocurriendo lo dejen desprotegido. Hay que cuidar al que sale a decir la verdad”.

Juan Diego Ortiz Jiménez

Redactor del Área Metro. Interesado en problemáticas sociales y transformaciones urbanas. Estudié derecho pero mi pasión es contar historias.

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