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Tendencias | PUBLICADO EL 28 junio 2022

Por estas razones las tortugas viven tantos años

La revista Science publicó esta semana dos estudios independientes sobre envejecimiento y longevidad en reptiles.

  • Cuando dejan de reproducirse su edad avanza, pero no aumenta la probabilidad de morir. Envejecen muy lento y, entre mejores condiciones ambientales haya, más tiempo de vida. FOTO PIXABAY
    Cuando dejan de reproducirse su edad avanza, pero no aumenta la probabilidad de morir. Envejecen muy lento y, entre mejores condiciones ambientales haya, más tiempo de vida. FOTO PIXABAY
  • Cuando dejan de reproducirse su edad avanza, pero no aumenta la probabilidad de morir. Envejecen muy lento y, entre mejores condiciones ambientales haya, más tiempo de vida. FOTO PIXABAY
    Cuando dejan de reproducirse su edad avanza, pero no aumenta la probabilidad de morir. Envejecen muy lento y, entre mejores condiciones ambientales haya, más tiempo de vida. FOTO PIXABAY
AGENCIA SINC - OLA FERRARA ROMERO

El animal terrestre más viejo del mundo es Jonathan, una tortuga gigante que vive en el archipiélago de las Seychelles y que hace unos meses cumplió 190 años. Se calcula que nació alrededor de 1832, aunque al no haber un registro podría haberlo hecho incluso antes.

Jonathan es el reptil más longevo de la historia. Sin embargo, el suyo no es el único caso. Se sabe que algunas especies de tortugas y otros ectotermos (animales de sangre fría) tienen una vida extraordinariamente larga.

De hecho, la revista Science publicó esta semana dos estudios independientes sobre el envejecimiento y la esperanza de vida de estos longevos animales. El primero de ellos, realizado por investigadores de la Universidad del Sur de Dinamarca (SDU), ha analizado tortugas de 52 especies diferentes que viven en zoológicos y acuarios de muchos países.

“Por lo general las teorías evolutivas del envejecimiento se han hecho sobre los mamíferos. Por eso se ha podido comprobar que este proceso existe en ellos y en aves, pero esto no siempre ha sido comprobado en reptiles y anfibios, que tienen ciclos de vida y estrategias de supervivencia muy diferentes”, explica Fernando Colchero, coautor del estudio.

La segunda investigación, que reúne un equipo internacional de 114 científicos liderados desde EE. UU., ha estudiado reptiles y anfibios de 77 especies distintas que viven en libertad en más de 100 poblaciones alrededor del mundo.

“Si conseguimos entender qué permite que algunos animales envejezcan más lentamente, podremos comprender mejor el envejecimiento en los humanos, y podremos también definir estrategias de conservación para reptiles y anfibios, muchos de los cuales están amenazados o en peligro de extinción”, explica David Miller, autor principal de la Universidad PennState.

Por su parte, los expertos de la universidad danesa han observado que el 75 % de las especies de tortugas analizadas muestra una senescencia extremadamente lenta y, en algunos casos, incluso la falta de envejecimiento biológico, que se define como insignificante.

El término senescencia insignificante fue acuñado durante el siglo pasado por el biogerontólogo Caleb Finch para denotar organismos que no muestran evidencia de envejecimiento biológico, como por ejemplo, reducciones medibles en la capacidad reproductiva o aumento de la tasa de mortalidad con la edad.

Según explica Dalia Conde, otra de las autoras del primer estudio, muchas especies de tortugas pueden reducir su tasa de envejecimiento en respuesta a las mejores condiciones de vida en zoológicos y acuarios, en comparación con el estado salvaje.

“Esto significa que la senescencia no es inevitable para todos los organismos”, comenta Rita da Silva, primera autora del artículo.

“En primates, incluidos los humanos, la mejora de las condiciones ambientales determina una disminución de la mortalidad infantil, pero las tasas de envejecimiento no cambian o cambian muy poco. Esto es muy típico en muchos grupos de mamíferos y creemos que posiblemente también de aves, pero no fue el caso con las tortugas”, añade Colchero

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