Los murciélagos tienen mala fama. La gente les teme y los repudia por su naturaleza nocturna, pero sobre todo por desconocimiento, o mejor dicho, porque casi todo lo que sabe de ellos se basa en mitos, en historias de terror.
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El miedo puede llegar a ser tan desproporcionado, que ha sido catalogado un trastorno de ansiedad llamado quiroptofobia y caracterizado por un miedo intenso, irracional y persistente a los murciélagos.
Pero detrás de esa mala fama hay una realidad y es que los murciélagos son animales esenciales para el equilibrio de la naturaleza y el bienestar humano –son dispersores de semillas, polinizadores, controladores de insectos– eso es lo que quiere mostrar la exposición Ecos en la noche, que estará abierta y con entrada libre hasta diciembre en el Museo de Ciencias Naturales de La Salle de la Institución Universitaria ITM.
–Es muy difícil cambiar el imaginario que hay sobre los murciélagos, pero con esta exposición sí queremos dejar otro mensaje, otras historias y otra información en la mente de las personas –dice Danny Zurc, bióloga y curadora del museo.
La exhibición museográfica está basada en los hallazgos de la Red de Monitoreo Acústico de Mamíferos Voladores de Colombia. A partir de los datos levantados a través de la red, se desarrollaron diversos proyectos que van más allá de lo científico.
Los murciélagos emiten ultrasonidos de alta frecuencia para navegar y cazar en la oscuridad mediante ecolocalización, un sistema de orientación biológico que les permite “ver” su entorno y cazar en la oscuridad mediante la emisión y el rebote de ondas sonoras.
Las frecuencias del ultrasonido son tan altas que son imperceptibles para el oído humano. La exposición parte de traducir ese ultrasonido para hacerlo perceptible al oído humano.
“El recorrido está estructurado en tres componentes clave: la investigación técnico-científica sobre la bioacústica, obras de interpretación artística que convierten fenómenos biológicos en experiencias emocionales, y espacios de mediación educativa construidos junto a comunidades de diversos territorios del país”, dice un comunicado del museo.
Entre esos tres nodos se encuentran elementos utilizados en campo durante la investigación, como grabadores y diarios, diversas especies de murciélagos disecados, dibujos, formas, relatos, juegos y un montón de información sobre estos mamíferos voladores.
–Los murciélagos son fascinantes. Son un grupo muy grande, de cerca de 1.500 especies de mamíferos voladores que emiten ultrasonidos, entonces son una grupo muy importante para responder preguntas de investigación biológica. En Colombia hay registrados 222 especies, somos el segundo país a nivel mundial con mayor riqueza de esta especie y el primero a nivel latinoamericano –dice Danny Zurc.
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Incluso, hay un murciélago antioqueño, es decir, endémico de la región, el Saccopteryx antioquensis, que hasta se poco se creía extinto, pero que continúa habitando los cielos del Corredor Kárstico del Oriente de Antioquia, un área protegida que se extiende entre los municipios de Yolombó y Sonsón.
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