Su problema es este: siente dolor durante las relaciones sexuales y se lo ha contado a varios médicos, pero ninguno parece ayudarla ni tampoco dan un diagnóstico. No está sola, sin embargo: el 75 % de las mujeres lo han experimentado, de acuerdo con cifras del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés).
Ese dolor se encuentra en el mismo nivel de prevalencia que la migraña y el de la espalda baja, pero no se menciona ni la mitad de las veces.
A esa molestia que genera malestar, interrupción o incapacidad para tener sexo se le llama en la jerga médica dispareunia: un síntoma que acompaña a varias enfermedades con componentes de disfunción tanto orgánica como psicológica.
Al consultar en el motor de búsqueda de literatura científica PubMed, 4.479 mencionan la dispareunia, mientras que los problemas sobre la disfunción eréctil, un tipo de problema sexual masculino arrojó 24.135.
Diana Vélez Rizo, ginecóloga y directora médica de Femclinic (clínica especialista en salud sexual femenina), asegura que “la disminución de los estrógenos es la principal causa para que se presente la resequedad vaginal; no obstante, hay un incremento en la consulta por parte de mujeres en edades tempranas, como es el caso de aquellas que se encuentran en posparto y lactancia”.
Cifras de los trabajos internos de Femclinic arrojan que cuatro de cada diez mujeres entre 25 y 40 años consultan al ginecólogo por resequedad vaginal.
El dolor durante el sexo es común, pero no normal, dice Vélez. El más persistente, también según cifras de ACOG, afecta del 7 al 22 % de las mujeres, hasta el 45 % de las menopáusicas y al 60 % de las sobrevivientes de cáncer debido a los tratamientos como quimioterapias.
Sus causas son múltiples. Otras pueden ser el vaginismo (espasmo muscular), uno de los diagnósticos más comunes, la endometriosis, neuralgia, los problemas cutáneos y bajos niveles de estrógenos. Además existen factores psicológicos, dice Vélez. Lo que no significa que el dolor solo está en la mente. Esto no se puede minimizar.
Si asocia una experiencia traumática al sexo, puede comenzar a temerle.
También si hubo dolor durante las relaciones sexuales, algunas mujeres se anticipan al padecimiento, lo cual incrementa la respuesta y puede reducir la lubricación y la libido.
Hablar para curar
Más que un problema físico este puede ser verbal. Vélez, quien cuenta que Femclinic aborda a sus pacientes con ginecólogos y psicólogos sexuales, apunta que la mala comunicación en pareja puede generar disfunción sexual.
“Las mujeres que se aguantan dolor o fingen un orgasmo tienden a sentir más dolor durante la relación sexual, a lastimarse más y a tener una vida sexual insatisfactoria”.
Por su parte, Sharon Bober, directora del Programa de Salud Sexual del Instituto del cáncer Dana Farber -filial de Harvard, dijo en una publicación de esta reconocida universidad estadounidense que “a menudo, los médicos no mencionan la salud sexual porque asumen que si el paciente no lo menciona, entonces el sexo no debe ser un problema”.
A ponerle atención
La sexualidad cambia. Este fue el caso de Olga*, quien cuenta que su ginecóloga le sugirió usar un lubricante íntimo al llegar a la menopausia. “Yo estaba en consulta normal y recordé la incomodidad que me generaba después de la relación. Me ardía y ella me lo sugirió, lo que de hecho me sorprendió porque creí, no sé bien el motivo, que eso a mí no me iba a pasar”.
Y sobre estos casos Vélez agrega que “no es un evento que pueda prevenirse en los casos de menopausia, tratamientos oncológicos y en el posparto, ya que fisiológicamente sucede en respuesta a los cambios hormonales”.
Así que si cree que tiene problemas en este aspecto, pregúntele a su médico. Bober agregó en su publicación en el blog del sitio oficial de Harvard: “Aunque es posible que tenga un cuerpo que envejece, todavía puede sentirse saludable, vigoroso y lleno de vida, y su vida sexual debería ser parte de eso”.
Mientras se decide a consultar, tres recomendaciones a las que puede acudir. Antes, considere encontrar un buen médico, terapeuta sexual o psicólogo, según el caso; es fundamental.
Busque el lubricante adecuado
Algunos médicos que trabajan en sexualidad recomiendan normalizar su uso. Tenga en cuenta que su uso puede aliviar el dolor, pero a ellas muchas veces les da temor proponerlo porque se sienten juzgadas. Si en su pareja ya se conversó al respecto, Vélez recomienda hacer uso de los lubricantes a base de agua, los de aceite pueden causar contaminación microbiana, lesiones, toxicidad o dermatitis.
Pregúntese si está a gusto con su pareja
Hacerse esa pregunta es importante, dice la terapeuta sexual y autora de varios libros, Laurie J Watson, en el portal especializado Psychology Today. Es clave que además de sentirse atraída puedan conversar sobre sexo. También explore con honestidad si la relación está siendo bien cuidada por los dos y si por ejemplo, en el aspecto físico, usan la técnica adecuada.
La importancia de la estimulación previa
Las técnicas de enfoque sensorial que utilizan los terapeutas sexuales pueden ayudarlo a restablecer la intimidad física sin sentirse presionado, dice Bober. Y si usted desea más de lo que recibe, no habrá terapia médica que pueda ayudar a esa respuesta sexual adecuada, agrega. Su sugerencia es duplicar el tiempo destinado a la estimulación previa.