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Tendencias | PUBLICADO EL 14 septiembre 2021

Minimalismo o valorar lo que realmente es esencial

  • “Menos es más” constituye uno de los principios del minimalismo. FOTO SSTOCK.
    “Menos es más” constituye uno de los principios del minimalismo. FOTO SSTOCK .
  • “Menos es más” constituye uno de los principios del minimalismo. FOTO SSTOCK.
    “Menos es más” constituye uno de los principios del minimalismo. FOTO SSTOCK .
Por CAMILA RESTREPO TORO

No se trata solo de tener o utilizar poco, sino de volver más eficientes todos los espacios.

Algunos artistas aseguran que el minimalismo surgió en Estados Unidos, en los años sesenta, como una reacción a tendencias como el arte pop y para demostrar que con menos elementos compositivos se podría lograr más. Otros aseguran que en la década de los años 20, tras la Primera Guerra Mundial, cuando Walter Gropius, en el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, introdujo el concepto llamado Existence Minimum, indicaba que la reconstrucción de las ciudades debería ser tan rápida, económica, eficiente y digna como fuese posible. Es decir, “el minimalismo se convirtió en aquel movimiento que valoraba el uso de aquello que fuese esencial, y que le apuntaba al mismo tiempo, a una valoración estética y funcional como consecuencia de una reducción”, explica Alejandro Restrepo Montoya, profesor de la Technische Universität München.

Por otro lado, más que una tendencia a reducir los espacios a lo esencial y despejar los lugares de elementos sobrantes, “el minimalismo estuvo influenciado por movimientos japoneses que lo convirtieron en un estilo de vida asociado al bienestar y la eximia circular. Un modelo de producción y consumo que implica compartir, reutilizar y reciclar materiales existentes, todas las veces que sea posible, para crear un valor añadido”, agrega Ana María Quintero Medina, arquitecta y CEO de Caja Blanca.

Sin embargo, Restrepo, quien fue también director de Proyectos Urbanos Estratégicos de Medellín, argumenta que si bien el minimalismo ha sido una referencia a la que se acude permanentemente, no está siendo utilizada donde realmente se necesita.

“En Colombia, veo al minimalismo como necesario por la escasez de recursos. Por ejemplo, en proyectos de vivienda social, Colombia tiene un déficit habitacional según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) de cerca de cuatro millones de unidades de vivienda en términos cuantitativos y cualitativos y una de las estrategias que se podrían estar usando es el minimalismo en términos de aumentar la eficiencia de las construcciones y al uso de lo que es estrictamente necesario para reducir los costos”.

Así mismo, añade que el minimalismo como concepto artístico, no debería ser el enfoque principal en la configuración urbana en Colombia, puesto que lo importante debería ser la calidad ambiental y de vida. “Deberíamos considerar cuáles son los elementos estrictamente necesarios para generar y promover calidad de vida, creando espacios de encuentro que tengan en cuenta la movilidad sostenible y el incremento de fauna y flora. En el espacio público siempre estamos considerando aumentar la superficie, así que no creo que el minimalismo sea el término que se necesite para el diseño de espacio público”.

Lo que sí hay que tener en cuenta, agrega Restrepo, es comprender que cualquier lugar que se quiera habitar, debe estar condicionado por las actividades cotidianas de las personas que junto con “las rutinas y hábitos configuran el espacio y no al contrario”.

Desde otra perspectiva, Quintero argumenta que la sociedad es cada vez más consciente del desarrollo de nuevos materiales para la construcción de proyectos y el diseño de interiores aplicados a conceptos minimalistas. “Ahora hay muchos proyectos que se caracterizan por ser espacios desprovistos donde lo que prima es la arquitectura como tal. Espacios donde se extiende el concepto minimal de Oriente, en que la limpieza del espacio está ligado a ideas espirituales. En otras palabras, tener el espacio limpio significa que la casa espiritual también lo está”.

Así mismo, explica que para este año en términos de diseño, el minimalismo resalta formas curvas al estar vinculadas con la asepsia y una tendencia orgánica en la que los elementos fluidos se vuelven muy llamativos. “Líneas puras, espacios despejados y colores neutros que se destacan en un ambiente lleno de equilibrio y armonía”.

Por encima de una tendencia artística, tanto Quintero como Restrepo afirman que la pregunta que debemos plantearnos como sociedad es por qué hace más de cien años existen corrientes que pretenden utilizar estrictamente lo necesario en búsqueda de la eficiencia. Adicionalmente, mencionan que más allá de evaluar al minimalismo como una corriente temporal, se debe considerar que se trata de una consecuencia de un estilo de vida que se elige por convicción, o en algunas ocasiones por escasez de recursos

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