¿Se pueden conseguir los poderes de Eleven de Stranger Things?
La historia del personaje de Stranger Things se remite a la Guerra Fría, pero aunque parecen posibles, sus poderes son ficción.
Algunos de los poderes de Eleven trataron de desarrollarse en la Guerra Fría para ganar una supuesta guerra psicológica. Sin embargo, no lo consiguieron. FOTO Cortesía Netflix
09 de julio de 2022
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Apenas sangra la nariz de Eleven todos saben qué sucede: los objetos se descontrolan, se levantan y se mueven por las habitaciones o las calles de Hawkins, el pueblo maldito. Solo se necesita que esta heroína se concentre y sangre un poco para que todo se mueva a su alrededor: las camionetas, los trenes e incluso las personas.
Varios seguidores de Stranger Things han afirmado que les encantaría ser como ella. Tener el poder de la telequinesis, que consiste en la capacidad de mover objetos a partir de señales mentales, sin que haya interacción física. Sin embargo, los especialistas explican que esto en la realidad es imposible.
Eleven, en la historia de la serie, adquirió sus poderes en el embarazo de su madre Terry Ives, al exponerse involuntariamente a unas drogas y químicos que le suministraron en un experimento. La intención del Laboratorio Nacional de Hawkins era crear “armas” estadounidenses con estos niños para atacar a los comunistas a través de la parapsicología.
¿Qué hay de real?
Los poderes parapsicológicos son los que los humanos más han intentado desarrollar en varias épocas por investigadores obsesionados por el control mental.
Un ejemplo es el proyecto MK-Ultra, un programa estadounidense ilegal y secreto creado en la década de los 50 por la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) en el contexto de la Guerra Fría. El químico y psiquiatra Sidney Gottlieb fue el bioquímico y asesor científico que lo lideró.
Estados Unidos buscaba una guerra psicológica, luego de creer que la Unión Soviética ya estaba controlando la mente de los presos norteamericanos en su territorio.
Para debilitar la mente de los rehenes soviéticos, la Agencia inició este proyecto, en el que al igual que a la madre de Eleven en Stranger Things, sometieron a las personas, consideradas en ese entonces sujetos de prueba, a una serie de ensayos enfocados principalmente en el suministro de drogas psicodélicas como el LSD y otros químicos para descubrir si había algún síntoma de control mental o de locura.
Los sujetos con los que experimentaron —sin su consentimiento— eran personas con enfermedades mentales, prostitutas, militares, empleados de la CIA e incluso ciudadanos comunes. En una investigación de la Corte Suprema de Estados Unidos en 1985 se concluyó que el proyecto tuvo 149 subproyectos en al menos 80 instituciones como universidades y cárceles.
Sobre los abusos cometidos solo se empezaron a saber años después, y los detalles de este proyecto tan oscuro siguen en secreto. Dicen que los datos desaparecieron, ni siquiera se sabe cuántas personas murieron en los experimentos.
¿Y por qué no?
Pablo Cuartas, físico de la Universidad de Antioquia, explica que la telequinesis es imposible debido a que para mover un objeto siempre debe haber un intercambio de fuerzas electromagnéticas.
Las sustancias o materias deben tener una interacción física para que se dé el movimiento. “A pesar de que el cerebro es una máquina electroquímica, por más sustancias psicoactivas que entren no se puede ejercer movimiento con señales mentales”. Cualquier movimiento telequinético es entonces imposible, y por eso es que al ser humano solo le queda una posibilidad: recrear estos poderes en la ficción .
Aquí algunos momentos de Eleven en la serie en los que usa sus poderes: