Hay regalos que parecen escogidos a última hora y otros que dejan claro que alguien puso atención. La diferencia no necesariamente está en el precio, sino en cuánto conocemos a quien los recibe.
Para Luisa Castro, asesora de imagen y estilista de moda, el estilo ofrece algunas de esas pistas: los colores, las siluetas, los accesorios y las prendas que una persona repite pueden revelar sus preferencias. Una persona clásica, por ejemplo, suele inclinarse por piezas atemporales y sobrias; una creativa puede incorporar colores, estampados o combinaciones menos convencionales; mientras que alguien de estilo natural prioriza comodidad y sencillez. “Regalar no es dar lo que a mí me gusta”, dice Castro.
Pero el estilo no es la única pista. Jessica Hernández, mentora de imagen y bienestar integral, propone observar, escuchar y conectar. El momento de vida también cuenta: quien acaba de ser mamá puede agradecer una experiencia de bienestar; quien está amueblando su casa puede valorar un objeto para ese espacio; y una persona práctica, probablemente, prefiera algo que realmente pueda incorporar a su rutina. “Siempre tenemos señales de lo que le gusta a la persona”, indica.
En esa elección también interviene el consumo. Para Diego Gómez Martino, experto en sociología del consumo, Amor y Amistad es un ritual alrededor de los afectos en el que conviven las demostraciones de cariño y las dinámicas comerciales. Las redes sociales, las tendencias y los influenciadores también participan en lo que terminamos comprando. Sin embargo, advierte, “no es ni negro ni blanco”: la fecha puede ser una oportunidad para celebrar los vínculos sin convertir el afecto en una compra automática.
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