En 1950 la divulgación de los peligros que se relacionan con fumar cigarrillo hizo entrar en pánico a sus fabricantes. Hasta entonces no se hablaba de ellos, se escondían. Entonces se embarcaron en nuevas propuestas como los cigarrillos livianos y bajos en alquitrán, pero estos ni siquiera son más seguros y la industria lo sabe.
Hoy, luego de millonarias inversiones, ponen en la mesa nuevas propuestas que buscan reducir el riesgo que trae fumar a la salud. Ante esta situación muchos desconfiados del sector se preguntan: ¿por qué confiar en que los cigarrillos electrónicos y productos calentadores de tabaco, como es una de las opciones, disminuyen el riesgo para fumadores e incluso pueden ayudar a dejarlo?