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Tecnología | PUBLICADO EL 18 octubre 2021

¿En manos de quiénes está su vida digital?

  • De cinco poderosos tecnológicos depende gran parte de la economía y las comuniaciones en el mundo. FOTO
    De cinco poderosos tecnológicos depende gran parte de la economía y las comuniaciones en el mundo. FOTO
  • Los servicios de estas plataformas tienen efectos serios en la vida de las personas y en la democracia. FOTO
    Los servicios de estas plataformas tienen efectos serios en la vida de las personas y en la democracia. FOTO
  • De cinco poderosos tecnológicos depende gran parte de la economía y las comuniaciones en el mundo. FOTO
    De cinco poderosos tecnológicos depende gran parte de la economía y las comuniaciones en el mundo. FOTO
  • Los servicios de estas plataformas tienen efectos serios en la vida de las personas y en la democracia. FOTO
    Los servicios de estas plataformas tienen efectos serios en la vida de las personas y en la democracia. FOTO
Por Juan Alcaraz

Muchas de estas compañías dicen crear un mundo más conectado, pero detrás hay una realidad compleja.

Facebook no es grande, es gigante. La falla técnica que tuvieron los servicios de esta compañía el pasado 4 de octubre lo confirmó: fueron 3.500 millones de usuarios los que no pudieron comunicarse con otros o vender sus productos, estuvieron aislados digitalmente porque no tenían cómo ingresar a Facebook, Messenger, WhatsApp e Instagram. Estas plataformas desaparecieron de Internet durante seis horas seguidas.

El conglomerado de Mark Zuckerberg está presente en la vida diaria de medio planeta y la reciente desconexión global obliga a una reflexión en torno a esos pocos que se han ido convirtiendo en dueños de mucho: Facebook, Apple, Google, Amazon y Microsoft. ¿Estamos ante un poder de monopolio tecnológico?

Son varios los puntos de vista para dar respuesta a este interrogante. Camilo Herrera, director de Raddar, dice que hablar de la existencia de un monopolio en buscadores, en software o en redes sociales no es posible porque en el mercado hay más jugadores que, al igual que las compañías que dominan, también entran a competir, y lo que estos grandes representan son más bien sistemas de mercado.

Mientras tanto, Juan David Escobar, CEO de Datalytics Colombia, señala que la tendencia de adquirir o sumar otras plataformas es más una forma de completar un mapa que describa al sujeto. Es decir, cuando estos gigantes tecnológicos compran otras herramientas o compañías más pequeñas lo que en el fondo hacen es un perfilado alrededor de las personas con los datos que estas entregan.

Desde una mirada del negocio, la mayoría de estas empresas nacieron como una startup o empresa emergente, por lo que no podían perder relevancia. “La cantidad de usuarios es lo que las hace atractivas desde el lado de la publicidad”, dice Escobar.

Algo interesante ha sido el posicionamiento de TikTok en el mercado de las redes sociales: la plataforma de videos cortos de origen chino superó, a finales del mes pasado, la barrera de los 1.000 millones de usuarios activos, es decir, este número de usuarios se conectan a la aplicación al menos una vez al mes. Con este logro, TikTok se unió a otras apps como Facebook, YouTube, WhatsApp e Instagram, que ya superaron esta marca.

Luisa Fernanda Isaza, investigadora del portal web Linterna Verde, indica que este caso “podría ser un argumento para que Facebook diga que sí es posible entrar al mercado, competir y posicionarse”.

Otra cosa es lo que opina la periodista y experta en medios digitales Renata Cabrales, quien dice que claramente hay una brecha en cuanto a los dueños de los gigantes tecnológicos. “La tecnología es una extensión de lo físico, entonces si estas desigualdades ya de por sí se viven en las estructuras organizacionales muy fácilmente se trasladan al espacio digital”.

¿Quiénes mandan en el mundo de la tecnología?

¿En qué estamos metidos?

El caso de Cambridge Analytica, la empresa británica que supuestamente influyó a través de Facebook en la manipulación psicológica de los votantes en las elecciones de Estados Unidos de 2016, la investigación del diario The Wall Street Journal que reveló que Instagram es perjudicial para los jóvenes y la pelea de Apple y Epic Games (creador del videojuego Fortnite) por el control que ejerce la empresa de la manzana mordida sobre su plataforma de aplicaciones, son algunos de los escándalos que estallaron y prendieron las alarmas sobre las consecuencias que puede tener la centralización de gran parte de la vida digital en unos pocos gigantes tecnológicos.

“Nos estamos dando cuenta que la clase de servicios de estas plataformas no es cualquiera, la forma en que se prestan tienen efectos serios en la vida de las personas y, sobre todo, en la democracia (...) A través de sus algoritmos tienen un poder en general para determinar qué información se muestra y cómo, es decir, no solo tienen el poder de filtrar, sino también el de decidir qué información se privilegia sobre otra, es un poder inmenso”, dice la investigadora Isaza.

Cabrales señala que la economía también tiene efectos por esta centralización, como ocurrió el 4 de octubre con el apagón de Facebook: esta caída costó pérdidas cercanas a los 71,5 millones de dólares en América Latina y el Caribe, según la organización NetBlocks. “Las personas usan estos productos porque son fáciles, están bien diseñados y fueron creados pensando en ellos, eso nos invita a ser igual de rigurosos a la hora de diseñar otras plataformas”.

El negocio de los datos

De la información que se le entrega a las redes sociales surgió un mercado poderosísimo que actualmente mueve al planeta: el análisis de datos. Según Juan David Escobar, el uso de la información personal (nombre, correo electrónico, número de teléfono, ubicación, etc.) se puede ver desde diferentes ángulos. Desde una óptica positiva, según él, lo que hacen es tratar de entender cuál es el patrón de las personas, gustos y preferencias para presentar una oferta de contenidos a fin de esa expectativa de interacción.

En la otra orilla está el lado negativo: “Podría ser que ese algoritmo llegue a conocer a los usuarios a un nivel tan profundo que termine influyendo en la toma de decisiones de acuerdo a lo que le sugiere”. Entonces en este punto vuelve a entrar el caso de Cambrige Analytis. “En el fondo lo malo no es la herramienta, lo malo es el uso antiético que se hace de ella”, agrega Escobar.

Al ir más allá, es claro que en manos de estas grandes empresas de tecnología no solo está en juego la economía, sino también la democracia. Juan Carlos Martínez, abogado y profesor de la Universidad Santo Tomás, dice que los derechos constitucionales de los usuarios de estas plataformas, como actores del mercado en competencia, se ven afectados por la utilización indebida de su información.

“Uno de los riesgos es la administración de los datos personales como insumos que son de titularidad del ser humano, eso debe ser sancionado (...) Somos testigos de cómo los grandes actores del mercado tecnológico logran llevar los datos personales de los usuarios a otros escenarios donde su uso sí es reprochable, ese es el punto”, explica.

Sobre los derechos democráticos, Martínez indica que está en riesgo la libertad de expresión y pensamiento por la manipulación de la información, realizada con la segregación de la población que, en muchas ocasiones, parte de las creencias y el color de piel.

Los servicios de estas plataformas tienen efectos serios en la vida de las personas y en la democracia. FOTO
Los servicios de estas plataformas tienen efectos serios en la vida de las personas y en la democracia. FOTO

¿Seres dependientes?

Es un hecho que la vida diaria de la humanidad pasó a depender de las decisiones que toman estas compañías, lo cual tiene riesgos en la cotidianidad de las personas.

WhatsApp, Instagram y Facebook se utilizan para vender productos de todo tipo; Amazon Web Services es uno de los mayores proveedor de servicios en la nube; la aplicación Waze, propiedad de Google, permite que los conductores se ubiquen en tiempo real; Outlook (Microsoft) y Gmail (Google) permiten comunicarse a través de correo electrónico desde cualquier parte donde exista una conexión a Internet. ¿Se imagina sin estos servicios y plataformas?

“Aunque hay un tema de dependencia de estas tecnologías, es muy positiva la libertad que ofrecen para que el comprador tenga alternativas que son fácilmente provisionales, no esté con un único servicio, sino que tenga la posibilidad de elegir lo que mejor le funcione”, dice Escobar.

Camilo Herrera agrega algo más a este debate sobre los pocos jugadores con mucho acceso a las personas en el planeta: “Esto se sobrepone sobre normas nacionales, fronteras, temas tributarios, termina siendo competencia de multinacionales y de marcas locales que evidentemente causan problemas en las economías, porque el gran jugador termina siendo un gigante supranacional que efectivamente cambia las reglas de juego”.

A propósito, la Unión Europea indicó hace poco que el hecho de que Facebook tenga tres plataformas (Facebook, Instagram y WhatsApp) y sean las más visitadas del mundo muestra la necesidad de nuevos competidores. “Necesitamos alternativas y opciones en el mercado de la tecnología y no depender sólo de unos pocos grupos grandes, sean quienes sean”, dijo Margrethe Vestager, comisaria de defensa de la competencia de la Unión Europea.

La gran pregunta es si este grupo, conocido como GAFAM (por las iniciales de Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft), seguirá dominando las comunicaciones, las relaciones humanas, la economía y la democracia. ¿O quizás se sumarán nuevos competidores que les den la pelea en esta carrera tecnológica por la dominación del mundo?

Juan Alcaraz

Periodista. Hago preguntas para entender la realidad. Curioso, muy curioso. Creo en el poder de las historias para intentar comprender la vida.

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