Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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En 1984, con el surgimiento de las normas, tras el sismo de Popayán, comienza una etapa nueva de las construcciones que mejoran su capacidad de resistencia ante estos eventos. De ahí para atrás, son pocas las construcciones (10%) con capacidad para soportar las amenazas sísmicas, por lo menos en el caso de Medellín.
Hasta esa época casi que solo importaba la respuesta a las cargas verticales de las edificaciones en sí mismas. No fueron concebidas ni construidas para soportar sismos de magnitud considerable.
Eso en el nivel formal de la construcción. En el terreno informal, en la periferia, en los barrios populares, es un mundo aparte. Una cultura difícil de controlar por parte de las entidades estatales, porque cada familia desarrolla sus viviendas pensando que “el aire” es para sus hijos, casitas de un nivel que se hacen sin requisitos estrictos, y que a medida que crecen, en tres y cuatro pisos, son bombas de tiempo. Esas viviendas en las laderas son de altísimo nivel de vulnerabilidad....