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X y la nueva batalla cultural entre Europa y Estados Unidos

Grok, de la red social X, generó tres millones de imágenes sexualizadas de mujeres y niños en 11 días. Bruselas quiere obligar a cambiar a los gigantes digitales.

hace 5 horas
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  • X y la nueva batalla cultural entre Europa y Estados Unidos

Grok, el asistente de inteligencia artificial de la red social X, colmó la paciencia de los europeos, y la reacción de los países miembros de la Unión Europea ha sido valiente y ejemplar. A pesar de la furia de la Casa Blanca por las regulaciones digitales que se imponen en el Viejo Continente, Bruselas no se ha arrugado y ha dado un nuevo paso contra la plataforma de Elon Musk.

La Comisión Europea abrió una investigación formal para esclarecer si la empresa ha tomado las acciones necesarias para impedir que los ciudadanos de ese lado del mundo sean víctimas de los deepfakes sexualizados que inundaron la plataforma y que han generado una enorme consternación en la región. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que Europa no tolerará comportamientos insensatos de las plataformas digitales, como las imágenes falsas de desnudos de mujeres y niños.

La razón de este enfrentamiento es que Grok tiene una función que permite a los usuarios crear imágenes falsas de desnudos a partir de fotografías reales de menores de edad o de mujeres. Comprobar que existe esta posibilidad ha hecho saltar todas las alarmas y por eso se abrió una investigación que tiene por objeto verificar si X (antes Twitter) está infringiendo las estrictas normas europeas sobre el entorno digital, que la obligan a proteger a los usuarios de contenidos ilegales. Según parece, luego de una catarata de memes en ese sentido, la plataforma limitó el acceso a esta función, pero a mediados de enero la red anunció que sólo restringiría su uso en los países donde es ilegal crear este tipo de imágenes sexuales.

Los datos producen escalofrío. Según un estudio publicado por el Center for Countering Digital Hate, una oenegé que denuncia las prácticas de X, Grok generó cerca de tres millones de imágenes sexualizadas de mujeres y niños en un periodo de solo 11 días, una media de 190 imágenes por minuto. Y otro análisis, esta vez realizado por AI Forensics, mostró que más de la mitad de las más de 20.000 imágenes generadas por Grok representan a personas con poca ropa, de las cuales el 81% eran mujeres y el 2% parecían menores de edad.

Un cartel con la cara de Elon Musk, puesto en una parada de buses en Londres, planteaba la pregunta que todos nos hacemos: ¿quién demonios quiere usar una red social que trae instalada una herramienta para abusar de niños y mujeres? A diferencia de los perturbados, el ciudadano corriente está muy preocupado. Y es esa preocupación la que ha canalizado el Parlamento Europeo para lanzar su investigación.

Si después de que se reúnan las pruebas se confirma que X está vulnerando las disposiciones que protegen contra la violencia de género y el bienestar físico y mental de sus usuarios, la red social podría afrontar una multa de hasta el 6% de su facturación anual. Este procedimiento podría provocar nuevas represalias del presidente estadounidense Donald Trump, que acusa a la Unión Europea (UE) de atacar a los gigantes tecnológicos estadounidenses.

Ya había tenido un encontronazo con Bruselas por las multas que los comunitarios impusieron en diciembre a X. El castigo fue de 120 millones de euros por tres comportamientos de la plataforma, que incluían las prácticas engañosas de su famosa marca azul (o blue check). Este símbolo, que antes señalaba aquellas cuentas verificadas por su relevancia pública, fue convertido en un distintivo de esos usuarios que simplemente tienen una versión de pago.

La sanción suponía casi el 5% de la facturación anual de la compañía de Musk, quien a pesar de los vaivenes en su relación con Trump, sigue teniendo un peso indudable en el gobierno. La plana mayor de la Casa Blanca, incluyendo al propio presidente, se fue lanza en ristre contra la Unión Europea por ese motivo. Estados Unidos sostiene que las regulaciones digitales se han diseñado a medida para penalizar a las empresas tecnológicas de ese país.

Bruselas insiste en que su objetivo es forzar a los gigantes digitales para que cambien sus comportamientos y se adapten a las reglas de la UE. Pero por encima de todo habría que hablar de ética y de moral, aunque muchos quieran pisotear estos dos conceptos. Alguien tiene que poner la cara para que el desarrollo tecnológico no se convierta en una jungla sin orden ni ley. No se trata de frenarlo, sino de regirse por reglas que protejan al individuo por encima de los intereses de unos pocos.

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