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La salud en UCI en 2025

Las respuestas que ha dado Gustavo Petro para justificar el insuficiente aumento de la UPC han dejado al descubierto su desconocimiento de cómo funciona el sistema.

05 de enero de 2025
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  • La salud en UCI en 2025

El presidente Gustavo Petro tiene tanta fe en sí mismo, ha llegado a un grado tal de veneración por sus propias ideas, que parece que se le ha transformado en una extraña forma de ceguera: el mandatario es incapaz de darse cuenta de los estragos que su manejo de la salud está causando en todos y cada uno de los colombianos.

Petro se ha empeñado, con un encono entre admirable y asustador, en hacer creer al país que sus decisiones con respecto al esquema de salud son las correctas, cuando por el contrario lo que los expertos alertan, lo que las cifras ratifican y lo que la gente está viviendo en su día a día, es un deterioro muy grave de un sistema que había logrado altos estándares de atención.

El más reciente batacazo del mandatario fue incrementar solo en 5,36% la UPC, cuando los expertos sugerían aliviar la crisis con un aumento del 17%. La UPC es un monto que el Estado le gira a las EPS por cada usuario inscrito, y con esos recursos las EPS tienen la obligación de prestar toda la atención en salud que sus usuarios requieran.

Si bien el debate se ha concentrado en un galimatías de números, al final lo que importa es que la UPC no alcanza: de cada 100 pesos que recibe una EPS, como Sura, se puede gastar en atención en salud 104 pesos, es decir, habría un desfase de las cuentas del 4%. Y en otros casos como el de la Nueva EPS, que está hoy en manos del gobierno de Gustavo Petro, es peor: se gastan 118 pesos por cada 100 disponibles de UPC.

¿Cómo se cubre el excedente? Mientras que Sura ha tenido que sostener la operación, a la espera de que el Gobierno le pague más de 400.000 millones de pesos que le adeuda, la Nueva EPS por el contrario no ha pagado a los prestadores de salud y sus usuarios están viviendo verdaderos calvarios.

Más o menos así es como funciona el famoso chú-chú-chú de Petro. El Gobierno le merma la plata a las EPS, a las EPS entonces no les alcanza para pagar a las IPS (que son las clínicas y hospitales) por la atención que les brindan a sus usuarios, y cuando las deudas son muy altas –a junio eran de $18,9 billones– las IPS dejan de atender los usuarios de las EPS morosas. Los pacientes, ante la necesidad de ser atendidos, comienzan a rodar de IPS en IPS, a ver cuál todavía le fía a su EPS, y terminan en un triste viacrucis abarrotando los servicios de urgencias. En ese tránsito todo se empieza a desbaratar: los pacientes no reciben el tratamiento adecuado y a tiempo, las clínicas se ven inundadas de personas que no pueden atender, los medicamentos no se entregan y silenciosamente se agravan las enfermedades de la gente o incluso se anticipan sus muertes.

El caso de la Nueva EPS ilustra bien el impacto del huracán Petro. Hace un año el Gobierno aplicó una fuerte presión para poner como presidente a Aldo Cadena, que ya había fracasado como secretario de Salud de Petro en Bogotá, pero duró apenas dos meses en ese nuevo cargo, salió en medio de rumores de anomalías y el Gobierno decidió intervenir la EPS. Un dato clave: desde cuando el Gobierno asumió la Nueva EPS, esta no radicó una sola factura durante cinco meses, lo cual significa que esta EPS en manos del Gobierno no les pagó a hospitales y clínicas, es decir, dejaron sin oxígeno al sistema. ¿Por qué la Nueva EPS no facturó durante tanto tiempo? ¿Acaso de manera premeditada el gobierno Petro le metió el acelerador al chú-chú-chú?

La crisis va en que 37 hospitales públicos de Antioquia, en este diciembre, dejaron de atender a los usuarios de la Nueva EPS y la red pública del Valle se declaró al borde del colapso financiero por la falta de pagos, entre muchos otros cierres anunciados. Las tutelas se han disparado (42%), las quejas ante la Superintendencia de Salud han batido récord con más de 6.000 diarias, y los diagnósticos de enfermedades controlables se dispararon de 2023 a 2024: cáncer general invasivo un 54%, insuficiencia renal crónica un 41% y la hipertensión arterial un 36%.

Las respuestas que ha dado Gustavo Petro para justificar el insuficiente aumento de la UPC han dejado al descubierto su desconocimiento de cómo funciona el sistema. Petro sacó pecho diciendo que el aumento de 5,36% es más que la inflación esperada del año entrante, que sería de 3%. Pero diferentes expertos han explicado que se equivoca, porque la fórmula de la UPC no se calcula con la inflación del año siguiente y porque la inflación es solo un componente de varios otros.

Lo que más duele, lo que resulta infame, es que el presidente Petro se dedique a una especie de competencia dialéctica, cuando lo que en realidad importa es que hay gente muriéndose o pasándola muy mal porque no recibe tratamientos o medicamentos vitales a tiempo. Una verdadera crisis humanitaria. La salud de los colombianos estará el 2025 en cuidados intensivos.

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