El país espera de su Congreso buenas leyes y control político. No se trata de producir normas industrialmente, sino de hacerlo bien. Debatir y rebatir al Gobierno es democracia, no Patria Boba.
Arranca la nueva legislatura en el Congreso y tanto los partidos políticos como el Gobierno hacen sus anuncios sobre iniciativas que esperan se conviertan en leyes. Son múltiples los sectores que requieren la formalización de sus actividades o la definición de sus límites mediante ley, así como también es cierto que hay cientos de leyes que regulan toda una pluralidad de materias y de prestaciones que esperan, aún estando vigentes, una mirada misericordiosa por parte de los poderes del Estado para ser cumplidas.
El Congreso ha medido tradicionalmente su efectividad según el número de leyes aprobadas en la respectiva legislatura. Si bien esa es una de sus principales funciones, no es menos importante la de ejercer control político al Gobierno,...