El problema es metropolitano, no solo de Medellín. Los alcaldes deben proteger los intereses generales, no los sectoriales. Las medidas temporales son necesarias, pero deben ser equitativas.
La región metropolitana del Valle de Aburrá ha sido incluida en estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las diez zonas más contaminadas de Latinoamérica. Lo sorprendente es que buena parte de la población no tiene conciencia de semejante problema. Solo ahora, cuando una confluencia de circunstancias han agravado la crisis ambiental de la región, que han obligado a las administraciones y autoridades ambientales a tomar medidas restrictivas para paliar la situación, muchos se han dado cuenta de que entramos a ese túnel cuya salida nadie asegura.
Lo crítico es que el Valle de Aburrá ha soportado durante más de tres semanas una intensa contaminación del aire, sentida en un comienzo hacia el sur del valle y el centro de Medellín,...