Con el nacionalismo pasa como con cualquier pasión. Cuando impulsa a la gente a actuar es un factor positivo, que sirve para que un país progrese. Pero cuando nubla nuestro pensamiento y se convierte en verdades que no admiten discusión, el nacionalismo es una tara, un lastre.
Toda esta introducción para explicar que a pesar de lo mucho que debe alegrarnos el hecho de que la película más taquillera del fin de semana que pasó haya sido un documental, de los merecidos reconocimientos que debemos hacerle al Grupo Éxito por financiar y apoyar la producción y la promoción de “Colombia magia salvaje” y de la inobjetable factura de las imágenes logradas por el equipo liderado por Mike Slee, deberíamos dejar de creer que la película es perfecta sólo...