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La lista de sobras. “Susurran tu nombre”, de James Ashcroft

hace 1 hora
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  • La lista de sobras. “Susurran tu nombre”, de James Ashcroft

El Colombiano

No está claro que en realidad Miguel Ángel haya dicho aquello de que el David estaba dentro del bloque de mármol y él sólo quitó lo que sobraba. Pero la frase es muy buena, cuadra muy bien con la idea que tenemos del artista y como escribieron Willis Goldbeck y James Warner Bellah para “El hombre que mató a Liberty Valance”, cuando la leyenda se convierta en realidad, imprime la leyenda. Y aunque siempre pensamos en la frase como en la muestra de que el escultor podía ver la figura dentro del material, en realidad lo que dice es que él tenía clarísimo lo que no era el David, lo que necesitaba dejar a un lado para crear una obra maestra.

En el cine cada género ha ido definiendo su David y hasta podríamos decir que hay varios. Ahí están “El silencio de los inocentes” y “Se7en” y “Zodiac”, para que todos los thrillers con asesinos en serie tengan con quién medirse. Sin embargo, como Miguel Angel, la única forma de que una película logre siquiera acercarse a estas cumbres implica que sus directores y sus guionistas entiendan qué es lo que deberían quitar. Por eso en “El silencio de los inocentes” no sabemos prácticamente nada de la familia de Clarice mientras que para que “Se7en” funcione era imprescindible que Somerset aceptara la invitación a comer de la joven esposa de su compañero.

“Susurran tu nombre” no funciona tan bien como podría, porque ni James Ashcroft, su director, ni Ben Jacoby y Chase Palmer, sus guionistas, lograron entender que, incluso si todos los elementos que ponen en la película estuvieran en la novela original de Alex North, había que quitar cosas. Sacar todo lo que sobraba para dejar el nervio de la película, que era, probablemente, lo que tiene que haber en la cabeza de un asesino para atreverse a abusar y a matar a un niño y lo que necesita tener en su cabeza todo aquel que quiera detenerlo.

Pero no. Guionistas y director ni siquiera son capaces de escoger a su protagonista (pobre Michelle Monaghan, absurdamente desperdiciada) y se empeñan en acomodar en dos horas una incontable serie de elementos que parece una lista de chequeo del género: policía veterana cansada de su trabajo, policía más veterano que huyó de su trabajo y es alcohólico, amiga imaginaria del niño víctima, viejo asesino en serie carismático que habrá de dar pistas desde la cárcel, problemas familiares del policía y del convicto, escritor que piensa con cara de intelectual antes de escribir el tercer capítulo de su próxima novela de éxito y que es el padre de la víctima y el hijo del que arrestó al que está en la cárcel. ¿Qué me faltó? Ah sí, un ridículo coleccionista que tendría que haber impostado un acento alemán para que la lista de chequeo tuviera todos los chulitos.

Si a toda esta mescolanza sin criterio le sumamos que Peter Deming entrega el trabajo más impersonal de su carrera como cinematógrafo y que la música incluye una especie de aullidos, tendremos que concluir que a lo mejor en “Susurran tu nombre” yace dormida una película notable, que nos impiden ver las capas y capas de sobras que nadie fue capaz de desechar.

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