Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Afuera de la casa, cuatro niños con sus bicicletas esperan recorrer las calles del barrio. Gritan en coro aclamando a su quinto amigo. Por la ventana, miran unos ojos tristes con una sonrisa diagonal. Desde el interior una voz maternal resuena como un eco cavernario. Juanchito, primero la clase de piano. Luego el balón y la bici.
Este día, y otros tantos que vinieron después, Juancho Valencia odió la música, así estuviera destinado a ella y la amara como a él mismo. Hoy, él es uno de los músicos contemporáneos más importantes del sonido revolucionario en Colombia y sin exagerar ni un ápice, en América.
Cuando Juancho Valencia nació, y su padre pudo tenerlo en brazos, lo miró con detalle; su boca, su piel, sus ojos y como una sentencia para toda la vida, dijo: “Este muchachito tiene manos de pianista”. Es por eso que Juancho Valencia no tuvo oportunidad de escoger otra cosa diferente que su vida al lado del piano, del sonido, de las canciones y de esa eterna musa reveladora compañera de días...