La reflexión sobre la Feria del Libro de Bogotá se ha polarizado en torno a la sorpresa que a muchos les produjo la avalancha de muchachos que buscaban el libro y una firma de un youtuber. Parece que no hubiera ocurrido nada más. Hasta el mismo Vallejo, el cuentachistes, se vio opacado por el vigor juvenil y sin silencios de un fenómeno que los más viejos aún no conseguimos comprender. Se habla de éxitos resonantes y de bajas preocupantes en las ventas. Todavía no se menciona la tragedia verdadera: la paulatina y ya casi total desaparición de los libros de fondo.
Los libros de fondo son aquellos que a pesar de decenios y de siglos no dejan de venderse. Se venden poco, pero se venden. Su fuerza está en los lectores con criterio, aquellos que ven más allá de las luminarias de la publicidad y de la moda, porque saben que el tiempo es el que da el veredicto final. Pensé en la desaparición de los libros de fondo cuando me dio por buscar en los nueve pabellones de la Feria una buena edición de...