Las películas de boxeo son uno de los subgéneros más visitados por el cine, tal vez porque sea este deporte el que mejor se adapta a las dimensiones de la pantalla (se podría filmar un combate sin mover apenas la cámara, apreciando con gran detalle los gestos de los dos peleadores), y también porque se presta para exaltar el esfuerzo de un hombre por aquello que quiere, que es de lo que están hechas muchas de las historias que nos hemos contado desde siempre.
Paddy Considine decide que su segundo largometraje, luego del furioso e interesante Tyrannousaur, sea una historia de boxeo, en la que él mismo encarna a Matty Burton, un boxeador maduro de larga carrera, que ha alcanzado por fin el campeonato de los medianos por la lesión de su contrincante...