La llegada masiva de turistas al país es positiva por muchos factores, pero también representa un riesgo en algunos aspectos. Por ejemplo, en el ambiental, ha existido un afán, un interés económico de relacionar turismo con riqueza natural, de llevar el turismo masivo a los parques naturales. Como se presentó una situación hace un tiempo en el cual se pretendió construir hoteles dentro del Parque Nacional Tayrona y otros proyectos de construcción o intervención en otros parques.
Más allá de cualquier interés económico, los parques se deben excluir. Es posible hacer algo en la periferia, en las áreas de amortiguación de los mismos, donde también hay lugares muy atractivos, como lo hace Costa Rica, que es potencia en ecoturismo. Además porque los parques nacionales son bienes públicos y no se deben privatizar para utilizar sus atractivos en beneficio de unos pocos.
No podemos recibir un turismo depredador del medio ambiente. Se debe reglamentar para que sea amigable con los recursos naturales. Es legítimo que la gente quiera conocer los sitios exóticos de nuestro país, pero debe haber unas regulaciones, unos controles para que no se deterioren y el turismo tenga réditos para las comunidades locales que los habitan y que los cuidan.
Regístrate al newsletter