Cuando yo fui embajador en China, hace más de 15 años, los casos de colombianos encarcelados eran casi inexistentes. Sin embargo, en una visita el año pasado, el cónsul colombiano me decía que ya hay muchos detenidos, fundamentalmente por tratar de introducir drogas a ese país. Y allá son estrictos en grado sumo con eso. Hay casos de condenas a muerte, así estén suspendidas. Entiendo que las autoridades de ambos países han conversado la posibilidad de negociar un convenio de repatriación de personas condenadas. Y no sé si ello incluiría a los condenados a penas muy graves.
El caso de la joven Juliana López no lo conozco en concreto, pero sí puedo decir que la situación de cualquier detenido colombiano en China es muy difícil. También es muy complejo entrar a mirar las sentencias y decir si ellas son justas o injustas, porque la gente debe saber que el gobierno chino está en plan de impedir a toda costa que a su país ingresen narcóticos.
Las autoridades chinas pueden ser receptivas con las autoridades diplomáticas y consulares colombianas, pero eso no disminuye la severidad de las sentencias. Allá el poder judicial no es autónomo, pues depende de la Asamblea Nacional Popular, influenciada por el poder ejecutivo.