<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Síguenos en:
Columnistas | PUBLICADO EL 28 enero 2022

Volando sola

Por RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ ramirovego@gmail.com

Esta hazaña pasó desapercibida para la mayoría. La joven Zara Rutherford, belgobritánica, 19 años, dio la vuelta al mundo en un pequeño avión, un tiburón fabricado en Eslovenia, uno de los más rápidos del mundo.

Se convirtió en la mujer más joven en circunnavegar en solitario y la más joven en un ultraligero.

Para cumplir su sueño visitó 41 países, recorrió 52 080 kilómetros, estuvo 260 horas en el aire y tuvo 79 despegues y aterrizajes, de grandes aeropuertos a pistas de pequeñas villas. Una odisea del 18 de agosto al 20 de enero.

Su récord le exigía visitar antípodas. Por eso estuvo en Colombia, pasó por Barranquilla y luego, Quibdó. El mal clima truncó su viaje a Tumaco y debió cambiar de antípoda: Indonesia.

Su idea es llamar la atención de niñas y jóvenes para que más mujeres ingresen al mundo de la aviación, la tecnología y la ciencia. Hoy 5 % de los pilotos comerciales son mujeres y 15 % de los científicos de computación.

Un vuelo exigente, aunque pudo extasiarse con el paisaje y maravillarse con personas tan diversas en cada escala. Todo lo iba contando en Facebook e Instagram, Fly.zolo. Del humo en los incendios de California, que no le dejaban ver, a seis horas sobre Siberia sin observar más que una villa y ni un árbol, creyendo que andaba perdida, donde sintió su fragilidad si algo fallaba. Entendió en este y otros pasajes que era ella la que tenía que enfrentarse a las amenazas, como el hielo en las nubes que podría dañar su tiburón. Pasó sobre un volcán activo en Islandia, saliendo de Singapur se acercó demasiado a una gran tormenta y camino a Corea del Sur densas nubes dificultaban pasar y debía desviarse sobre Corea del Norte. Prohibido. Debió continuar.

La mayor altura, 4 200 metros sobre Groenlandia; su vuelo más largo, 2 000 kilómetros. En Colombia soportó la temperatura más alta del aire, 35 °C; en Siberia, Ayan, la más baja, con -25 °C, remoto caserío de 800 personas, donde nadie hablaba inglés. En Siberia permaneció un mes por el clima.

Su logro fue posible porque Vladimír Pekár, uno de los dueños de Shark.aero (fabricante de los tiburones), la respaldó, porque cree en los sueños, el trabajo duro y el coraje. Igual a Dimitar Dimitrov en Bulgaria, patrocinador principal, ICDSoft, que cree en la excelencia, la pasión y el permanecer fiel a los sueños; la apoyó a cambio de nada.

Una pequeña grande historia que reconforta.

Maullido: al caer Ley de Garantías se están dando 18 000 contratos diarios. Pura trampa electoral 

Ramiro Velásquez Gómez
.