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Columnistas | PUBLICADO EL 11 mayo 2021

Una idea que nos una

Por Federico Hoyos Salazar

contacto@federicohoyos.com

“América es una idea” dijo el presidente Biden ante el Congreso de los Estados Unidos durante el balance de sus primeros 100 días. Esto me hizo reflexionar sobre cuál es la idea que tenemos de Colombia respecto al futuro que anhelamos. ¿Existe una idea sobre nuestro destino como nación? ¿Debemos redescubrir las ideas sobre nuestro propósito nacional?

La falta de discusión y consenso frente a nuestra visión de país resulta en que con cada cambio de gobierno las prioridades se modifiquen, y así se descuiden asuntos prioritarios para el desarrollo y la cohesión de la sociedad. Las marchas de las últimas semanas son un reflejo de lo anterior.

Las manifestaciones de quienes protestan reflejan frustración y rabia acumulada por problemas históricos no resueltos y por otros que la pandemia ha agudizado. Abordarlos todos y presentar respuestas concretas y efectivas es al menos ilusorio. Por eso, intentado entender el clamor por un futuro más cierto, ¿qué tal si construimos la idea del país que nos imaginamos y nos fijamos un norte en el que podamos encontrarnos?

El deseo por tener una mejor calidad de vida inicia con una idea sobre cómo se quiere vivir y qué se quiere alcanzar. Deseos que para muchos se convierten en desengaños por las diferentes barreras que se encuentran, y en donde debe haber acuerdos para derribarlas. Si intentamos entender y construir una idea sobre el norte que deseamos para Colombia, podremos enfrentar los retos presentes y futuros sin estar al vaivén de las elecciones y las fugaces propuestas políticas y así, nos podremos unir más como hermanos.

Para avanzar hacia un futuro esperanzador necesitamos enfrentar con decisión la creciente pobreza, y para hacerlo, la discusión y acción sobre la creación de empleos dignos, justos y que redunden en la felicidad de las personas, es necesario. Concentremos la discusión sobre lo urgente y lo importante. Si nos desviamos, abriremos espacio a la demagogia y alimentaremos la incertidumbre. Para avanzar, acordemos los temas de diálogo, que sea dicho, no pueden ser establecidos desde la visión de los gobernantes, sino que deben resultar de escuchar a quienes se han manifestado en las calles.

En su novela Un caballero en Moscú, Amor Towles escribe: “Es ley de vida que, tarde o temprano, todo ser humano acabe por escoger una filosofía”. Vale la pena entender qué filosofía estamos eligiendo en Colombia. Más allá de visiones o preferencias políticas determinadas, construyamos un relato y visión de sociedad para alcanzar nuestros anhelos, que en últimas pueden ser comunes y aún no lo hemos descubierto

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