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Columnistas | PUBLICADO EL 31 diciembre 2021

UN MAL AÑO DE UN MAL PRESIDENTE

Por RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZramirovego@gmail.com

Difícil encontrar en al menos los últimos 60 años un peor presidente que Iván Duque, superando al insípido gobierno de 1998 a 2002.

Tan desastroso que cerró 2021 permitiendo la legalización del paramilitarismo con la extraña ley de seguridad ciudadana pensada para satisfacer los miedos de alguna gente de bien que considera un despropósito y una amenaza que los demás luchen por sus derechos.

Norma que facilita la represión policial, que de acuerdo con Naciones Unidas, fue responsable de 28 asesinatos de jóvenes que protestaban o simplemente miraban. (Más el abuso sexual, comprobado, de 16 mujeres, 44 en investigación). Hechos que desestimó Duque vistiéndose de oficial.

No podía ser más desastroso el balance, al terminar el año, de un Presidente dado a hablar cháchara en escenarios internacionales (como en la cumbre del clima, mientras se hace el desentendido con el Acuerdo de Escazú que prometió), y que en el entorno local se encarga de desautorizar (?) los informes y recomendaciones de organismos internacionales.

Las cifras no mienten. Su gobierno, con su partido, Centro Democrático, deja inalcanzable el listón de la pobreza en 54,6 % de los colombianos (considerando una población total de 51,6 millones son 28,9 millones de pobres y requetepobres, según Dane.)

Este año el desplazamiento de ciudadanos aumentó 84 %, 57 116 colombianos expulsados de sus tierras, reveló ONU.

El desastre no para ahí. Hasta mediados de diciembre se contaban 93 masacres en las que perdieron la vida 320 connacionales y a noviembre iban 12 797 homicidios, dato de Indepaz, superando a 2020 en más de 1500.

No sabe uno si eso es lo que entienden él, y su partido, por paz sin impunidad. (A propósito, este mes 21 militares reconocieron responsabilidad en más de 240 positivos, sugiriendo que fue una política de gobierno desde 2002: 6402 colombianos asesinados en ocho años). Impunidad.

Un mal año, el tercero consecutivo en su ineficiente gestión, para un Presidente alejado del común de los colombianos, negándose con obstinación a reconocer situaciones y exabruptos (como el abudineo de $70 000 millones que iban a personas de menos recursos). De senador, recordemos, se opuso férreamente a levantar la Ley de Garantías electorales pero ahora la acolitó, con lo que se inicia una campaña sucia orquestada desde las esferas oficiales: ya la Procuraduría engrosó su nómina de un tacazo con 1200 empleados más.

El recuento podría seguir. La conclusión es muy clara: hay que escoger muy bien al próximo Presidente. Colombia no aguanta más a los mismos con las mismas.

Maullido: Si al menos en 2022 disminuyera la pobreza. Y para todos, felicidades

Ramiro Velásquez Gómez

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