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Columnistas | PUBLICADO EL 06 febrero 2023

Un canal que nos una

En Antioquia hemos construido lo más parecido a una identidad y eso que algunos han llamado el regionalismo paisa, nos ha permitido enfrentar retos que quizás habrían desmoronado otras sociedades.

Por María Bibiana Botero Carrera*
- www.proantioquia.org.co

Encontrar un propósito común es quizás uno de los pasos más complejos para avanzar dentro de nuestras sociedades. La fuerza que muchas han alcanzado, con cierto nivel de éxito, proviene de haber identificado objetivos universales. Eso no significa pensar igual ni tener las mismas creencias o ideologías, es más bien actuar en colectivo inspirados por una causa.

En días recientes estuvimos en Panamá atendiendo una invitación de iniciativas empresariales que buscan conocer y replicar el caso de Proantioquia en sus comunidades, como un ejemplo del compromiso y trabajo del sector privado por el desarrollo.

Nuestra presencia en este país, especialmente en la provincia de Colón, es una reivindicación al valor de lo que hemos defendido como el único camino para construir región y país: trabajo conjunto entre sector privado, público, academia, organizaciones sociales y culturales. También ratificó la importancia de mirarnos más allá de estas montañas y conectarnos con el mundo, reconocernos entre las oportunidades y dolores que, en su mayoría, compartimos.

Nos encontramos con las preocupaciones del sector privado panameño, que son en muchos sentidos las nuestras, sobre la mejor manera de luchar por construir un propósito común de región más allá de los políticos que van y vienen; sobre el deseo de enfrentar la inequidad y contribuir para que cada ciudadano tenga una vida digna de las puertas para adentro de su casa.

La provincia de Colón es la segunda zona libre más importante del mundo, tiene al Pacifico y al Atlántico a su disposición, con una diversidad y riquezas infinitas; sin embargo, el desafío mayor es el de levantar un canal que los conecte como sociedad, como dueños de su destino.

En Antioquia hemos construido lo más parecido a una identidad y eso que algunos han llamado el regionalismo paisa, nos ha permitido enfrentar retos que quizás habrían desmoronado otras sociedades; pero a la vez, las bases materiales de esa narrativa son a veces débiles e insuficientes. Aún nos cuesta construir en ese relato una mayor equidad territorial, aquella que se reconoce desde la diferencia y la pluralidad de las regiones.

Y aunque lo que hemos vivido y los caminos que hemos encontrado como sociedad civil para resistir, construir y mantener la esperanza no son recetas infalibles que puedan importarse sin una mirada crítica y adaptada a los retos de hoy, lo que sí sabemos es que entre ciudades de América Latina compartimos la necesidad de promover liderazgos empresariales que puedan cuestionarse, hacerse preguntas difíciles e involucrarse en los problemas públicos y en sus soluciones. Esa ha sido la tarea de las empresas antioqueñas en casi medio siglo y con certeza así continuará.

El llamado que llevamos y nos traemos de Panamá es el de enfrentar con valor esos retos de generación y distribución de riqueza, la necesidad de identificar un propósito colectivo que llegue a cada hogar, encontrarnos en esas diferencias y navegar en busca de nuestros anhelos. Hacer que las cosas pasen requiere de la convicción que sobre la diferencia es posible edificar una sociedad con bienestar.

María Bibiana Botero C.

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