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Columnistas | PUBLICADO EL 06 febrero 2020

Territorios marginados y el debate ciudadano

Ángela María Penagos
Directora de Rimisp

Las protestas y las diversas formas de manifestación que han estado presentes en la cotidianidad de los últimos días, nos han llevado al debate de la desigualdad. Se asocia este descontento a un fenómeno propio de países que han transitado por una mejora importante de sus ingresos, en los que las preocupaciones ciudadanas se centran, ahora, en los derechos y el bienestar presente y futuro.

Sin desconocer la importancia para la sociedad colombiana de lo que está ocurriendo, veo con preocupación que, en estas discusiones, se desconoce que esta desigualdad tiene una expresión territorial en la que, a pesar de los enormes avances, hay zonas en Colombia que están lejos de alcanzar los niveles de bienestar que les permitan cambiar sus prioridades y pensar en aspectos que para muchos hace rato no son relevantes. En los estudios recientes de Rimisp (2020), se encuentra que en Colombia las brechas urbano-rurales contribuyen aproximadamente en un 60 % con la desigualdad.

Al margen de si las peticiones del Comité de Paro, o las de los que lideran este proceso, son o no son las que se esperan, quisiera mencionar que los elementos de discusión están lejos de una Colombia rural profunda, desconectada y con unos niveles de vida muy precarios. Si bien algunos dirán “pero ahí están los temas del cumplimiento de los Acuerdos de La Habana, particularmente la Reforma Rural Integral”, de todas maneras poco se habla del fortalecimiento de la descentralización y la importancia de la integración regional.

Así mismo, poco se discute sobre asuntos relacionados con el uso eficiente del suelo y la importancia de lograr que la agricultura pueda ser uno de los vehículos para la transformación social y económica de los territorios rurales vía una mayor productividad y sostenibilidad. Y más aún el rol del sector privado, la empresa y las ciudades.

La sociedad colombiana aún es apática a la realidad de una parte importante de ciudadanos que viven en esos territorios. Muchos gobernados por la criminalidad, la politiquería y una baja capacidad institucional. Si realmente queremos avanzar en una mayor equidad, es necesario poner sobre la mesa los intereses de los territorios con una agenda más integradora y de múltiples voces.

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