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Columnistas | PUBLICADO EL 21 octubre 2019

Preguntas sobre la minería (1)

Por Rafael Aubad López*redaccion@elcolombiano.com.co

En buen momento el tema minero ha puesto sobre la mesa la discusión sobre el futuro del Suroeste. Pero la perspectiva no puede ser simplemente decir No a tal actividad. Es urgente construir el Sí, el futuro posible. Es el momento para definir ese futuro y tomar las decisiones que aprovechen al máximo el potencial de la región.

¿Cuáles serían las mejores iniciativas, distintas a la minería? ¿Son compatibles con esta? ¿Cómo logramos un desarrollo con sectores responsables con los suelos, las aguas, el paisaje, el manejo de residuos, la cultura, el patrimonio, que generen riqueza y trabajo decente? Por ejemplo, esta es una gran oportunidad para cuestionar la ganadería extensiva en ladera, por su impacto en los ecosistemas, por sus afectaciones al suelo y por sus emisiones a la atmósfera. Para la ganadería extensiva tradicional podríamos decir: ganadería sí, pero no así.

En esta perspectiva de construir futuro, hay que saludar con entusiasmo la iniciativa Visión Suroeste. Se trata de un movimiento de líderes e instituciones, cuyo objetivo es acompañar, fortalecer y tejer a actores del territorio para que compartan y desarrollen una visión de desarrollo sostenible, acorde con la vocación, la biodiversidad y el valor cultural del territorio.

Buscando como objetivo superior un progreso sano, sabio y próspero, Visión Suroeste realizó el pasado 5 de octubre un extraordinario encuentro en Jericó, en el cual se presentaron un importante número de iniciativas trasformadoras, que se promueven en el Suroeste. Entre la agroindustria, el turismo y la cultura hay material más que de sobra para que podamos afirmar que el futuro es promisorio.

En este marco de inteligencia para el futuro, de nuevo invito con respeto a AngloGold, para que, con contundencia, basada en estudios rigurosos, líneas de base claras, análisis técnicos, económicos y sociales, bajo una concepción de clase mundial de desarrollo sostenible como ha dicho en diferentes foros, responda de manera clara y con base en evidencia a las inquietudes de los habitantes y empresarios del Suroeste. ¿A qué nos referimos?

Lo primero, y demasiado importante, aclarar el alcance del proyecto. Cito lo que escribe AngloGold en sus informes internacionales a sus accionistas, pero aún no ha dicho en Colombia: “Quebradona es un proyecto que completó un estudio conceptual (2016) y un estudio de prefactibilidad (PFS) (2019). Se han identificado cinco objetivos principales, a saber, Nuevo Chaquiro, Aurora, Tenedor, Isabela y La Sola. El más avanzado de los objetivos, Nuevo Chaquiro, un importante sistema mineralizado de pórfido de cobre y oro, es uno de los cinco centros de pórfido conocidos en la propiedad y ha sido el foco de las actividades de exploración desde principios de 2011 con más de 75 km de perforación”.

La pregunta es, entonces, si lo que hoy conocemos es una fase –¿la primera?– de un gran proyecto con cinco frentes potenciales, ¿luego de Quebradona vendrían otras? O sea, ¿es esperable su ampliación?

En segundo lugar, aunque no tenemos motivos para decir que AngloGold como compañía internacional no esté estudiando a fondo el asunto de los impactos del proyecto, no se puede uno explicar por qué no ha compartido los resultados con las comunidades y demás públicos interesados. ¿O será que no tiene aún las certezas necesarias al respecto? No de otra manera puede entenderse que solo hable de impactos “mínimos” (en calidad del aire, ruido, aguas) o de que no habrá “alteraciones sustanciales en la vista de la región”. Los científicos y expertos, cuando hablan de impactos, miden. ¿Entonces por qué tanta publicidad con generalidades? ¡Estamos hablando de megaminería! ¿Qué significan mínimos en tal contexto? El ruido se mide en decibeles, la calidad del aire en partículas contaminantes respecto a unos parámetros (partículas en suspensión, gases contaminantes, entre otros). La calidad y riesgos frente al agua (caudales, presencia de metales, sólidos en suspensión, sedimentación, oxígeno...). El paisaje se valora desde lo cultural, lo natural, lo social.

* Economista, ex presidente Ejecutivo de Proantioquia. Segunda parte de la columna: próximo jueves, 24 de octubre.

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