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Columnistas | PUBLICADO EL 25 agosto 2020

Para ser más capaces

Rocío Arango Giraldoarangogiraldo@gmail.com@RocArangoG

Hablar de la tecnología como opción laboral es algo así como el tren que en “Cien años de soledad”, llegó a Macondo, haciendo tanto ruido como si “arrastrara una cocina”. Mejor dicho, es más el alboroto que lo venden como algo muy sofisticado que requiere de una formación con años de estudio ¡Ahí cabemos todas las personas sin importar ninguna condición, pues lo importante está en la cabeza y no en el bolsillo o lo que nuestras manos o pies pueden hacer! Esto lo afirmo en primera persona y en mi hermano, usuario de silla de ruedas como yo, y quien trabaja en Inteligencia artificial en Rappi, y personas en condición de discapacidad que he podido conocer.

Como ya lo había señalado en otra columna, según el Foro Económico Mundial, “durante los próximos cinco años desaparecerán 75 millones de empleos, pero también surgirán otros 133 millones de nuevos cargos”. Los empleos que probablemente desaparezcan, son aquellos representados en actividades operativas y físicas. ¿Cómo así? Pues es probable que los empleos en automatizar equivalgan al 30 % o menos de las tareas físicas y productivas. Eso dice un estudio de McKinsey.

¿Qué quiere decir?

Primero, hay que reconocer que estar en contra de la tecnología es ridículo y no conduce a nada. Por el contrario, hay que apostarle a la cualificación del talento humano en el área de tecnología. Y sobre todo, necesitamos ver el “vaso medio lleno”, en materia de oportunidades para la inclusión de personas en condición de discapacidad.

Si la tecnología supera el requerimiento de fuerza física para producir, eso quiere decir que ahora se amplía el espectro de inclusión laboral para todas aquellas personas con limitaciones físicas o sensoriales. En Colombia las personas en condición de discapacidad estamos por el orden del 15 % de la población, lo que equivale a más de 3 millones. Una población con tasas de condición de pobreza del 80 %, una inclusión laboral que no llega ni al 10 % de la población y la tarea pendiente de la educación: solamente el 27 % terminamos el colegio.

Por eso veo con muy buenos ojos el programa Academia Geek: para ser más capaces. Una opción para formar durante 9 semanas en habilidades tecnológicas para el desarrollo de software, a personas con movilidad reducida o con talla baja. El objetivo es poderlas conectar con opciones laborales que permitan que más del 60 % de quienes tengan la formación, accedan al empleo. La iniciativa que es desarrollada por Ruta N, Makaia la multinacional en tecnología Accenture, Sapiencia y la Fundación Saldarriaga Concha, es totalmente gratuita y está abierta.

La invitación para toda la ciudadanía es vincularse y con la difusión de la convocatoria para invitar a todas las personas en condición de movilidad reducida de talla baja en Medellín o el área metropolitana, y a contarle de la iniciativa a empresas que puedan abrir sus puertas a este nuevo talento humano.

Nota: lamentable y preocupante la situación de gobernanza de Ruta N y EPM, están es juego la confianza y los resultados obtenidos durante los últimos 10 años.

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