Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
La escalera corporativa dejó de existir. A cada joven le toca traer la suya y armarla en el aire.
Por Pamela Richter - opinion@elcolombiano.com.co
Llevo 15 años trabajando en software. Y este año, en un evento de tecnología, me encontré con amigos y colegas, y como pasa hoy en conversaciones, terminamos hablando de Inteligencia Artificial (IA).
Cada uno traía su versión del futuro, algunos describían una sociedad donde el trabajo se reduce y nos volvemos más contemplativos. Otros, más catastróficos, decían que nuestros negocios morirían en 6 meses, pues cualquiera podrá crear en días lo que nos tomó años, y todos coincidimos en algo: pobres los jóvenes, pobres los programadores junior, ya nadie los contratará. Algunos lo decían con culpa, todos acordamos que era una decisión estratégica obvia, las personas con experiencia podrán hacer más con las herramientas nuevas, sin necesidad de un “junior” que se encargue de tareas básicas. Esas tareas ya las resuelve un sinnúmero de modelos.
El rito de iniciación empresarial fue parecido siempre, se entraba como practicante o aprendiz, y peldaño a peldaño se subía esa escalera que prometía estabilidad y crecimiento económico. Esos primeros peldaños se están borrando. La IA reemplaza el cargo de entrada.
Los datos del DANE muestran que, entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, la tasa de desempleo juvenil en Colombia (hasta 28 años) cerró en 16,5%. Casi ocho puntos por encima del promedio nacional, que cerró en 8,9%. El fenómeno también aparece en Estados Unidos y Europa, según The Guardian, jóvenes con título universitario trabajan en tiendas de retail mientras esperan ser contratados. Pero he aquí la paradoja, la misma tecnología que les cierra la puerta de las empresas, les entrega las llaves para que creen su propio destino. En abril de 2026, Fortune reportó que el 43% de la Generación Z piensa montar una empresa. Es la intención emprendedora más alta de cualquier generación viva, por encima de los millennials (39%) y la Generación X (21%).
Y nace una palabra nueva empresarial: soloemprendedor, del inglés solopreneur. Una persona que monta y opera una empresa sin equipo, apoyándose en agentes de IA, automatización y contratistas puntuales. Y se proyecta que esos negocios facturen millones.
Sam Altman, cofundador y CEO de OpenAI (compañía dueña de ChatGPT), lo dijo en 2024: “En un chat con amigos CEOs de tecnología, tenemos una apuesta sobre el primer año en que existirá una compañía de mil millones de dólares operada por una sola persona. Algo que habría sido impensable sin IA, y que ahora va a pasar”. ¿Habrá apostado por 2026? Yo apostaría por 2027. Nota: Ya hay fondos que invierten en “solo founder”
Hoy un estudiante, hasta menor de edad, con herramientas low-code como Lovable o Replit y modelos como Claude o GPT, prototipa una idea funcional en 24 horas. Lo que antes le tomaba meses a un equipo. Y si esto pasa ¿de dónde van a salir los senior dentro de 10 años, si las empresas no formamos juniors? ¿Si borramos ese peldaño, estamos acabando con nuestro propio semillero de talento?
Pareciera que la IA es rival para quien quiere ser empleado promedio. Y será la socia para quien decida construir algo propio. La escalera corporativa dejó de existir. A cada joven le toca traer la suya y armarla en el aire.