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Columnistas | PUBLICADO EL 01 octubre 2022

Oro

Por aquí hacemos aguas mientras los entes de control guardan silencio. ¿Cuál será el número de contratos que se han entregado a dedo en Medellín?

Si algo ha demostrado esta administración es que su narrativa y su modelo de comunicación es bastante efectivo. No sé quién o quiénes manejan las relaciones públicas y la estrategia digital del burgomaestre, o más bien del burdomaestre, pero quienes lo hacen logran abrirle espacio en los micrófonos nacionales cada que desea y consiguen con ello que una gestión llena de sombras y anomalías pase de agache, mientras tanto otras administraciones, como la de Cali, son crucificadas por desaciertos de menor cuantía.

Los informes de la radio aseguran que en Cali se han asignado a dedo 28.000 contratos por un valor de aproximadamente 2 billones de pesos. Un grupo de ciudadanos que motu proprio hace seguimiento a los contratos de la administración municipal afirma que a la fecha en nuestra ciudad se han entregado a dedo más de 4,4 billones de pesos. Por aquí hacemos aguas mientras los entes de control guardan silencio. ¿Cuál será el número de contratos que aquí se han entregado a dedo?

El informe sobre la primera infancia de Medellín Cómo Vamos, elaborado con datos del Dane y de la misma alcaldía, debería por lo menos encender alguna alarma, pero tampoco pasa nada. Según dicho documento, en el programa Buen Comienzo, que fue ejemplo e inspiración para el país, la cobertura disminuyó en 3.689 beneficiarios y cada cupo, que en 2019 tenía un valor de $ 1.667.146, pasó a costar en 2021 la suma de $ 2.139.426. ¿Qué sucede? ¿Por qué las diferencias? ¿Por qué se atiende a 3.689 niños menos a pesar de que se gastan más recursos? ¿Por qué esos mayores recursos no se reflejan en mejores resultados? ¿Por qué ha aumentado la población con desnutrición crónica en niños menores de seis años? ¿Por qué durante esta administración los controles prenatales han descendido? ¿Por qué aumentó el número de bebés que nacen con bajo peso? ¿A quién culpará de esta debacle? ¿Lo hará en su siguiente ronda radial? ¿Qué otra cortina de humo lanzará para desviar la atención del país sobre temas que lo cuestionan o incomodan? ¿Hablará de carros eléctricos? ¿O de tacones? ¿Inventará alguna otra historia que involucre al empresariado local?

¿A quién culpará del cierre de ciertas unidades y servicios en el Hospital General? ¿Por qué no nos cuenta sobre las cuotas que tiene en su alcaldía el detenido Mario Castaño? El informe del medio independiente Vorágine da cuenta de ellas (“Las fichas de Mario Castño en la alcaldía de Daniel Quintero”, 15.07.22) ¿O de los más de 500 millones de pesos en contratos que ha suscrito su alcaldía con Alejandro Toro, representante a la Cámara por Antioquia del Pacto Histórico? El informe de El Armadillo ya los rastreó (“Más de $ 500 millones en contratos: la bonanza del representante Alejandro Toro con la Alcaldía de Medellín”, 28.09.22).

¿Quiere cerrar con broche de oro su último año de gobierno? ¿Quiere llevarse el poco oro que aún queda en la ciudad? Devuélvanos a Medellín 

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