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El cieguito iba por la Avenida Oriental en Medellín, guiado por su perro debidamente entrenado. Cuando estaban pasando por un cruce peatonal, el semáforo cambió a verde y los vehículos arrancaron. El ciego estaba en media calle y el perro se asustó y se devolvió. Los carros y las motos, pitando, esquivaban al invidente hasta que dos almas caritativas y un guarda de tránsito llevaron al anciano a la acera, donde se encontró con su perro.
El ciego empezó a acariciar al perro y tomó la traílla. Metió la mano a su jíquera y sacó medio pan para dárselo a su guía y compañero. Una señora comentó:
- ¿Usted va a darle pan al perro que lo abandonó en media calle?
- No señora, es que quiero saber dónde tiene la boca, para poder darle una patada en el trasero.
Me encantó una frase del asesinado excandidato conservador a la Presidencia, doctor Álvaro Gómez Hurtado: “Hemos llegado a una situación escandalosamente paradójica en la que nuestro sistema de justicia parece estarse pasando al bando de los criminales”.
Esta profética frase del estadista que me envió mi amigo José León Jaramillo, es un retrato de lo que estamos viviendo con el fallo favorable de la JEP en el caso de Santrich.
Con las pruebas y argumentos que presentó el Fiscal General, doctor Néstor Humberto Martínez, para justificar su renuncia irrevocable al cargo, para no tener que firmar el fallo de la JEP a favor de Santrich y la negativa a su extradición, su salida de la cárcel y la posible devolución de su curul en la Cámara de Representantes, queda uno con la esperanza, de alguna salida jurídica para que nuestra querida Colombia salga de este laberinto dantesco en que se encuentra la justicia colombiana que se deja influenciar por una izquierda perversa que condena a los buenos y premia a los bandidos.
Esta semana leímos en El Tiempo el artículo de Plinio Apuleyo Mendoza sobre los juicios injustos a los militares, en los que fueron privados de su libertad los héroes de la patria, como Rito Alejo del Río, el general Uscátegui, el coronel Plazas Vega y otros a quienes no se les ha comprobado nada, pero han estado sometidos a infames acusaciones, y en cambio guerrilleros con crímenes como masacres, narcotráfico, violaciones a niñas y niños vinculados a la fuerza como miembros de la guerrilla y “juguetes sexuales” de los jefes que hoy son senadores y representantes al Congreso sin votos por el tal convenio de paz.
El artículo de Abelardo de la Espriella, “Visa para un Sueño”, en el que desnuda las acciones de las Cortes y compara las acciones y conductas de unos magistrados que sacrificaron sus vidas ante las pretensiones de mafiosos y guerrilleros del M-19 en la toma del Palacio de Justicia y compara lo que ahora hacen los perdonantes magistrados.
Queda la esperanza de un Alejandro Ordóñez como reemplazo del fiscal para enderezar este país.
ÑAPA: Tenemos profesionales del derecho como la doctora Mary Luz Hincapié Gómez, que nos representará en el XII Congreso Internacional de Responsabilidad Civil en Bogotá y son orgullo del profesionalismo colombiano. Sacamos pecho.