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La sociedad indiferente

No basta con mensajes en redes sociales, no basta con marchas esporádicas, se requiere un gran movimiento nacional orientado a proteger la integridad de la Constitución y la unidad de la nación.

31 de mayo de 2024
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  • La sociedad indiferente
  • La sociedad indiferente

Por Luis Fernando Álvarez Jaramillo - lfalvarezj@gmail.com

Como lo indicamos en nuestro artículo del 22 de diciembre de 2022, se denomina “Patria Boba”, al periodo comprendido entre 1810 y 1819, caracterizado por el absurdo enfrentamiento entre gobierno, ciudadanos y regiones y la inútil discusión entre centralistas y federalistas, en medio de una sociedad desarticulada. Observamos, que en realidad se trataba de identificar nuestra Carta fundamental como una “Constitución boba”, por la consagración de reglas sobre organización y funcionamiento del Estado, ignoradas e inaplicadas por sus propios órganos.

Pero la situación actual, es aún más grave, pues el modelo de indecisión, o mejor, de decisiones erráticas, parece estarse repitiendo en nuestro país, con el cómplice silencio de una sociedad civil atemorizada o simplemente indiferente.

Inicialmente, el señor presidente propone que el congreso apruebe reformas sociales que carecen de fundamentación financiera, técnica y social, sin que se presente reacción alguna por parte de la sociedad civil. Como el Congreso no apoya de manera inmediata los proyectos, el mandatario opta por plantear la necesidad de convocar una asamblea constituyente, cuyo objeto principal sea sacar adelante dichas reformas. Y la sociedad continúa impávida.

El presidente se da cuenta que la constitución consagra unas regulaciones específicas para convocar la asamblea, entonces, resuelve que su constituyente no es la de la Constitución, sino otra nacida de bases populares. Ante las críticas de expertos y algunos pocos sectores sociales, el presidente resuelve convocar un referendo, para que, a través de esta institución, se aprueben sus reformas políticas y sociales. El mandatario olvidó que la Carta establece una regulación específica para la convocatoria y realización de un referendo, aunque pronto deja entrever que lo que quiere es utilizar cualquier procedimiento que legitime sus ansias de poder presente y futuro. Es decir, su referendo es en realidad un plebiscito.

La falta de apoyo ciudadano que arrojan encuestas y actos populares, hacen que el señor presidente deje a un lado la idea del referendo plebiscito, y regrese a la propuesta de la asamblea nacional constituyente para modificar la Carta, en esta ocasión, según él, porque lo obligan los acuerdos de paz.

Pero, estamos en la sociedad indiferente, en la sociedad adormecida. El presidente juega con propuestas y contrapropuestas, con afirmaciones y rectificaciones, frente a lo cual el congreso de la República no modula palabra y como el “bobo de la patria boba”, permanece en silencio, incumpliendo su sagrada función de control político. Y ni que decir de la sociedad civil. Los gremios, la academia, los colegios profesionales, todos, con escasas excepciones, permanecen en un censurable silencio, observando cómo se va irrespetando y destruyendo poco a poco la Constitución política, y con ella, la institucionalidad nacional y territorial.

Patria somos todos, todos somos responsables, por eso es necesario recordar los efectos nocivos del silencio de los indiferentes. No basta con mensajes en redes sociales, no basta con marchas esporádicas, se requiere un gran movimiento nacional orientado a proteger la integridad de la Constitución y la unidad de la nación.

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