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Columnistas | PUBLICADO EL 26 octubre 2021

Lo que sabemos del aire que respiramos

Por Linsey Marr

El covid-19 no es la única infección respiratoria que el mundo ha estado combatiendo, especialmente en los meses más fríos. El invierno pasado, la influenza casi desapareció en todo el mundo porque las precauciones tomadas contra el covid-19, incluidas las máscaras y el distanciamiento social, también funcionaron para prevenirla. Es posible que estas precauciones hayan sido especialmente poderosas contra la influenza porque se superpusieron a la inmunidad protectora que las personas habían acumulado tras años de exposición previa a varios virus de la gripe. No existía tal protección contra el covid-19, pues era nuevo.

Al adoptar lo que se ha aprendido del SARS-CoV-2, el coronavirus que causa el covid-19, incluidas las ideas más recientes sobre cómo se propagan los virus respiratorios en general, el mundo puede cambiar la trayectoria de las temporadas de influenza, lo que podría salvar decenas de miles de vidas en el proceso.

Las investigaciones han descubierto que, al igual que con el SARS-CoV-2, las personas infectadas exhalan el virus de la influenza en pequeñas partículas mientras respiran, hablan y tosen; y el virus de la gripe se ha encontrado en aerosoles en ambientes interiores, incluidos hospitales, guarderías infantiles y aviones. Al igual que con el nuevo coronavirus, las personas pueden propagar la gripe incluso cuando no tienen síntomas, lo que es una indicación más de que la transmisión puede ocurrir sin toser o estornudar y no requiere gotas grandes y húmedas.

Las personas que quieran prevenir la infección por influenza deben vacunarse. Ahora también deberían sentirse más cómodos usando máscaras. Las máscaras, junto con el lavado de manos, parecen reducir la transmisión de la gripe a otras personas dentro de los hogares. Aquellos preocupados por las infecciones de la gripe también pueden considerar limitar el tiempo que pasan en entornos cerrados hacinados, donde la transmisión puede ocurrir más fácilmente.

Debo admitir que esto es difícil de hacer durante la navidad, cuando queremos reunirnos con otros, pero es una forma eficaz de reducir el riesgo. El mensaje más importante es que si se siente enfermo, aunque sea un poco, quédese en casa para no contagiar a otras personas.

Siendo realistas, las personas pasarán tiempo en interiores con otras personas esta temporada con y sin máscaras. Pero no todos los espacios interiores presentan el mismo nivel de riesgo. Los espacios con poca ventilación pueden ser más preocupantes.

Se necesitó mucho tiempo para que la limpieza del aire fuera reconocida como una herramienta poderosa en la reducción del riesgo de transmisión del covid-19. La ventilación y la filtración son dos técnicas probadas para eliminar físicamente los virus del aire, de modo que las personas estén expuestas a menos de ellos.

Hay formas sencillas de mejorar la ventilación, como abrir ventanas y puertas. Otras opciones eficaces pueden requerir más esfuerzo. El tratamiento ultravioleta es otro método que se usa en los hospitales para matar virus en el aire. Esta técnica podría aplicarse de manera más amplia en áreas públicas hacinadas, aunque debe instalarse correctamente para que sea eficaz y evitar posibles daños.

El aumento de la humedad también puede ser útil para reducir la transmisión. Aunque es un efecto que debe investigarse más a fondo.

Durante mucho tiempo he creído, basándome en años de investigación, que la comunidad médica subestima el papel de los aerosoles en la propagación de muchos virus respiratorios. No beberías un vaso de agua lleno de patógenos, productos químicos y suciedad. ¿Por qué deberíamos soportar respirar aire contaminado?

Será un desafío repensar el diseño y el funcionamiento de los edificios para tener en cuenta la calidad del aire, pero no es insuperable. A principios del siglo XX, la proliferación y modernización de los sistemas de tratamiento de agua y aguas residuales ayudó a que las enfermedades comunes transmitidas por el agua, como la fiebre tifoidea y el cólera, fueran una rareza en los Estados Unidos y Europa. Los resultados de las inversiones en infraestructura hídrica se consideran uno de los mayores logros de salud pública del siglo XX. Hacer que la calidad del aire sea más saludable como una forma de reducir las enfermedades debería ser un enfoque de salud pública para este siglo 

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