<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Síguenos en:
Columnistas | PUBLICADO EL 20 marzo 2022

Lecciones del 13 de marzo

A partir de ahora se inicia una nueva campaña electoral, en la que van incidir las alianzas que se construyan y el comportamiento y propuestas que hagan los candidatos acerca de los temas nacionales que más preocupan a los ciudadanos.​

Alejo Vargas Velásquez

Las consultas entre coaliciones para seleccionar a un único candidato en cada una —que, en realidad, convierte las elecciones de doble vuelta que tenemos en Colombia en unas elecciones a tres vueltas—, junto con las elecciones de Congreso, tuvieron varias enseñanzas que vale la pena, por lo menos, discutir.

Uno. No estoy seguro de que sea buena idea hacer el mismo día las consultas y las elecciones de Congreso, porque se terminan sacrificando, en términos de difusión y visibilidad frente a los electores, una de ellas; entiendo que el argumento central es de tipo económico y de oportunidad —utilizar la mayor concurrencia de votantes a elegir a sus congresistas y aprovechar para la consulta—, pero, en realidad, debería pensarse en separar estos dos ejercicios participativos.

Dos. Evidentemente, el Pacto Histórico se posiciona —con base en el preconteo— como una fuerza política de relevancia, la más votada en Senado y la segunda en Cámara de Representantes, después del Partido Liberal —sin embargo, hay que esperar los resultados oficiales del escrutinio—. El reto ahora es mantener esa posición electoral en próximos debates nacionales y en los regionales del 2023. Este hecho no solo oxigena la política colombiana, sino que muestra la emergencia de una fuerza política de centroizquierda que parece tener vocación de permanencia en el tiempo y que representa demandas sociales represadas por largos tiempos. Claro que esta fuerza política deberá vivir el proceso normal de decantación, en la medida en que la misma “recogió” a dirigentes y a algunos líderes regionales que no necesariamente reflejan las mismas demandas y donde el factor fundamental de aglutinación es la candidatura presidencial de Gustavo Petro.

Tres. El resultado de Congreso mostró que los partidos políticos tradicionales —como lo habíamos dicho en esta columna— tienen unos nichos territoriales de votantes que no pueden despreciarse y que no solamente son el resultado de prácticas clientelistas o aún de corrupción —que, por supuesto, también parece haber existido—, sino de lealtades partidistas y de identidad con liderazgos regionales que cuentan con representación y reconocimiento.

Cuatro. En las consultas de las tres coaliciones fue evidente el triunfo, en número de votantes, de la coalición de izquierda Pacto Histórico, que superó ampliamente a las otras dos, seguida de la coalición derechista Equipo por Colombia, a una distancia apreciable; finalmente, la Coalición Centro Esperanza hay que decir que se desinfló, en buena medida, por sus contradicciones internas y sus diputas públicas, que transmitieron a los votantes una sensación de división, así como poca identidad programática —quisieron, al parecer, convertir la ética en el factor de unificación, pero eso es insuficiente para enviarles a los ciudadanos un mensaje programático— y lo anterior tuvo un costo en término de votantes.

Quinto. En principio, el resultado de estas consultas deja posicionado como primero en “el partidor”, como se diría en la hípica, al candidato Gustavo Petro —con un electorado que parece bastante sólido, pero, al tiempo, con una franja que tiene miedo frente a un eventual triunfo suyo—, seguido a cierta distancia de Fico Gutiérrez y, muy rezagado, de Sergio Fajardo, con las incógnitas de los candidatos que no participaron en las consultas, Rodolfo Hernández e Íngrid Betancourt. Sin embargo, no se puede olvidar que, si bien esto es un antecedente importante, a partir de ahora se inicia una nueva campaña electoral, en la que van incidir las alianzas que se construyan y el comportamiento y propuestas que hagan los candidatos acerca de los temas nacionales de mayor preocupación de los ciudadanos y las estrategias comunicativas que adelanten las distintas campañas; por lo tanto, las propuestas, la publicidad y las redes sociales pueden ser un factor altamente determinante.

Alejo Vargas Velásquez
.