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Columnistas | PUBLICADO EL 18 abril 2022

La sana revancha de los ídolos

Los ídolos siguen teniendo la misma edad de cuando alcanzaron sus máximos triunfos. En cada copa de trofeo han bebido el elíxir de la eterna juventud.

Por Juan José García Posada - juanjogp@une.net.co

El ídolo era desde la antigüedad una deidad sobrehumana que recibía adoración. Con el tiempo, los ídolos se han ajustado a la horma de las circunstancias y las necesidades colectivas de culto de cada época. Con todo y sus cualidades excepcionales, que los hacen modélicos, ejemplares, son seres humanos. Encarnan atributos y potencialidades que los hacen dignos de admiración muchas veces exagerada. ¿Por qué? Ellos representan el resumen de los dones, dotes y virtudes de los que carecen los líderes, los mandatarios, los gobernantes o los políticos. En últimas, la gente común siente predilección por la excelencia y acaba rechazando la mediocridad, la ineptitud, la incompetencia y desencantándose de todos aquellos que la engañan mediante la fuerza seductora del poder. Entonces entra en juego el magnetismo espectacular de los héroes populares, sobre todo en el deporte, el canto y la música y el cine.

Héroes deportivos han sido Freddy Rincón y Cochise, renombrados en estos días. Rincón, el Coloso de Buenaventura, pasó a la historia con sus proezas futbolísticas, muy en especial con el gol prodigioso con que le empató a nada menos que Alemania en Italia 90. No morirá mientras no se le olvide, han dicho sus afligidos fans y apologistas. Y Cochise, ya en los ochenta años de vida que acaba de cumplir, sostiene su jerarquía de ídolo. Para mí, no envejece. O había envejecido medio siglo atrás cuando, como novel reportero, lo entrevisté el día en que obtuvo su diploma de piloto de avioneta. Los ídolos siguen teniendo la misma edad de cuando alcanzaron sus máximos triunfos. En cada copa de trofeo han bebido el elíxir de la eterna juventud. Sofía Loren, la novia ideal que nos embelesaba a los muchachos de antes, para mí sigue siendo la misma pipiola preciosa de Matrimonio a la italiana o de Dos mujeres. Y a los 86 años, en La vida por delante, esta diosa del séptimo arte me pareció tan sardina como en aquel entonces. Y así hoy en día causan atracción Madonna, Karol G, Shakira, Juanes y hasta Maluma y James Balbin. Son ídolos. Todos tienen su gracia, su duende. Muchas veces son cualidades y encantos indescriptibles como el encanto de la buena literatura o el nosequé del arte de Goya.

Los ídolos del deporte y el espectáculo cumplen una misión trascendental ante el público. Compensan todo aquello que les falta a los que podrían procurarle el bien común a la gente. Son ejemplos de bondad, verdad y belleza, valores descaecidos en las artes, los artificios y las artimañas de la política y el gobierno. Son muy diferentes de la incompetencia, la inmoralidad, el engaño y la mentira y tantos vicios y perversidades que engordan la agenda informativa. Las palabras revancha y desquite no tienen buena fama y en el Diccionario se les asocia con venganza, retaliación, ajuste de cuentas, etc. Mejor hablemos de la sana revancha, el sano desquite, la compensación, de los ídolos 

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