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Anthony Fauci —asesor presidencial, experto en covid y en sida, y quizás el doctor más famoso e influyente del mundo— tendrá en este 2021 la Navidad que hubiera querido el año pasado.
A pesar del ómicron. Fauci y su esposa, la doctora Christine Grady, jefa del departamento de bioética del Instituto Nacional de Salud, la van a pasar —por fin— con sus tres hijas, como es su tradición familiar. Eso me dijo en una entrevista. El año pasado no pudieron pasar juntos la Navidad ni el día de Acción de Gracias.
“Estoy planeando que [mis hijas] vengan a casa, provenientes de tres lugares distintos del país, para pasar la Navidad con mi esposa y conmigo”, me comentó con una sonrisa. “Ellas están vacunadas, nosotros estamos vacunados, y son muy cuidadosas y prudentes al usar una mascarilla cuando van a un lugar cerrado. Creo que vamos a poder celebrar una Navidad en familia, algo que no habíamos podido hacer en dos años”.
“No quisiera meterme mucho en sus asuntos familiares”, le dije, “pero cuando estén todos sentados en la mesa, ¿van a usar cubrebocas?”.
“Absolutamente no”, me contestó. “Cuando todos están vacunados y estás en casa con tu familia, no es necesario usar una máscara”.
Claro, el problema son los que no quieren vacunarse.
La mayor parte de los contagios y las muertes por coronavirus se han dado entre los que no han recibido la vacuna. Imposible culpar a los que quisieran vacunarse y no pueden en los lugares más pobres de Asia, África y América Latina. Pero lo que es imperdonable es tener la posibilidad de vacunarse en Estados Unidos o en Europa y no hacerlo, poniendo en riesgo a todas las personas a tu alrededor.
Sí, hay mucha gente que ha muerto por coronavirus y por ignorancia. A pesar de la abundancia de vacunas en Estados Unidos, todavía hay 73 millones de estadounidenses (mayores de cinco años) que califican para vacunarse y no lo habían hecho. Algunos se resisten por razones religiosas. Otros, dicen, no quieren meterse al cuerpo sustancias que desconocen. Sin embargo, oponerse a la ciencia por terquedad o por ideología política es un gravísimo error que a veces se paga con la vida. Y, de paso, puede contagiar a muchos inocentes.
“¿Vamos a pasar el resto de nuestras vidas así: de una variante a otra, con muchas muertes y contagios?”, le pregunté al doctor Fauci. “No lo creo”, me dijo. “Si continuamos vacunando a la gente y dándole una dosis de refuerzo, no volveremos a ver la misma situación en que nos encontramos...”.
El verdadero reto está en convencer a los que no quieren vacunarse y en enviar miles de millones de vacunas a los rincones más olvidados del planeta.
“Siempre he mantenido que tenemos la responsabilidad moral, como una nación rica, de intervenir y salvar vidas en los países que no tienen los recursos para hacerlo”, me dijo el doctor Fauci.
“Estados Unidos ya ha donado más vacunas a los países en desarrollo que todas las demás naciones juntas. Hemos dado o prometido 1.100 millones de dosis a países con ingresos medios o bajos”.
“¿Cuánto tiempo va a durar esta crisis planetaria?”. “No estoy diciendo que nos la podremos quitar de encima en uno, dos o hasta seis meses”, me dijo. “Pero dudo de que vayamos a seguir igual que ahora por mucho tiempo más. Pero, la verdad, no estoy cien por ciento seguro”.
Y si el doctor Fauci no está totalmente seguro, nadie lo está. El 2022 ya no se ve tan bonito. El mundo, como una almeja al contacto con el limón, se ha vuelto a cerrar. Y no sabemos cuándo volverá a abrirse.
Mientras tanto, las recomendaciones del doctor Fauci y los expertos son las mismas de siempre: vacunarse, usar mascarilla, sana distancia, lavarse las manos, evitar lugares con mucha gente y prudencia. Pero, sin duda, todos estamos en modo de hartazgo. O peor, es como un enorme cansancio colectivo aunado a depresión crónica.
Esta Navidad el doctor Fauci tendrá una velita más. El 24 de diciembre cumple 81 años. Y no tiene planes de retirarse. Como lo dijo recientemente, seguirá trabajando hasta que el covid-19 pueda verse en “el espejo retrovisor”. Eso, como un regalito de Navidad, debe dejarnos tranquilos