<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Síguenos en:
Columnistas | PUBLICADO EL 23 enero 2022

La guerra sigue en el Cauca

Por JUAN JOSÉ HOYOS redaccion@elcolombiano.com.co

En las fotos se le ve en medio de los frailejones de un páramo, en las montañas del Cauca, vistiendo orgulloso su chaleco azul y, amarrada al cuello, su pañoleta verde y roja de la Guardia Indígena estudiantil. Es un adolescente de catorce años. Hacía parte de las escuelas de formación de guardias o semilleros, donde niños desde los cinco años empiezan a forjarse como protectores de la tierra y de la vida.

Se llamaba Bréiner David Cucuñame López. El 14 de enero, el muchacho fue asesinado con tiros de fusil por jóvenes de la columna Jaime Martínez, disidente de las antiguas guerrillas de las Farc. Bréiner iba con su padre en una motocicleta a atender un llamado de la comunidad de Las Delicias, que había denunciado la presencia de una decena de hombres armados que estaban rondando por el territorio desde comienzos de la semana.

La Guardia Indígena, armada solo con bastones, se encontró con ellos y, cuando les exigieron abandonar el territorio, ellos se negaron. La discusión subió de tono. Luego trataron de llevarse por la fuerza a Fabián Camayo, coordinador de la Guardia. Entonces se armó una pelotera.

“Los armados tiraron bala a lo que se moviera, a lo que cayera, no tuvieron en cuenta que había caminos, que había personas y que había niños”, dijo a la emisora del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) una mujer que fue testigo de los hechos. Cuando se escucharon los disparos y los gritos de la gente, Bréiner y su padre se devolvieron en su moto, pero uno de los hombres disparó contra el muchacho y lo asesinó.

Bréiner no fue el único muerto. También fue asesinado Guillermo Chicame, guardia indígena y escolta de la Unidad Nacional de Protección. Además, resultaron heridos el líder Fabián Camayo y una mujer. Tras el asesinato, los indígenas lograron la captura de cuatro integrantes del grupo armado.

El Cric despidió al adolescente llamándolo un cuidador de la Madre Tierra, un guardián del territorio, un hijo de la resistencia. Con su muerte y la del escolta, suman nueve los asesinatos cometidos en los últimos meses por las bandas armadas que se han apoderado del Cauca. Ellas hacen parte de las disidencias de las Farc, del Ejército de Liberación Nacional y de los grupos paramilitares vinculados al narcotráfico y la minería ilegal. Con su presencia se ha agravado el reclutamiento de menores, sobre todo en el norte del Cauca.

Las autoridades de los cabildos indígenas denunciaron que la violencia del narcotráfico está amenazando sus resguardos y ha propiciado la aparición de personas ajenas a sus comunidades que están llegando a comprar tierras para dedicarlas a la siembra de cultivos de coca, en los que después ponen a trabajar a los mismos indígenas. Los compradores llegan de Nariño, Putumayo, Caquetá o Antioquia.

La emisora del Cric lamentó la muerte de Bréiner como la de “uno más de muchísimos que siguen siendo asesinados por la disputa territorial mafiosa que se incrustó en nuestros territorios”.

“Duele ver los territorios invadidos de coca y marihuana. Duele ver la mercantilización de las plantas sagradas. Duele ver a las juventudes Nasa en las filas de los grupos armados que nos están matando. Duele ver cotidianamente a decenas de jóvenes asesinados y tirados como basura”, dijo la emisora.

En un comunicado, los indígenas aseguraron que el joven “no es el primer compañero que se nos lleva un grupo armado... Nos han venido asechando, se han llevado uno por uno. Nos tienen amedrentados, quieren hacer con nosotros lo que ellos quieren, pero nosotros como pueblo no vamos a entregar ni a nuestro territorio ni a nuestros jóvenes. Vamos a seguir en pie de lucha...” 

.